El debate está encendiendo a toda Latinoamérica. En Bolivia, un diputado propuso una ley para esterilizar de forma obligatoria a personas en situación de calle con problemas de adicciones. Quienes apoyan la iniciativa aseguran que busca evitar que más niños nazcan en condiciones de abandono, violencia o con graves riesgos para su salud.
Pero quienes la rechazan responden que el Estado nunca debería decidir quién puede o no tener hijos, porque eso violaría los derechos humanos y abriría la puerta a medidas extremadamente peligrosas.
Es importante aclarar que se trata de una propuesta, no de una ley aprobada. Aun así, la discusión plantea una pregunta muy difícil: ¿hasta dónde puede intervenir un gobierno para proteger a los niños sin vulnerar la libertad de las personas?
No hay una respuesta sencilla. Por eso quiero conocer tu opinión. ¿Tú estás de acuerdo con una medida así, sí o no?
Qué dice el derecho internacional
No es un debate abierto en el terreno legal: la esterilización forzada está prohibida. El Estatuto de Roma la clasifica como crimen de lesa humanidad cuando se comete de forma generalizada o sistemática, y los tratados de derechos humanos que México firmó protegen el derecho a decidir libremente el número y espaciamiento de los hijos. La Corte Interamericana de Derechos Humanos ya condenó a un Estado por una esterilización sin consentimiento (caso I.V. vs. Bolivia, 2016).
Y en México, en concreto
- Todo procedimiento definitivo requiere consentimiento informado, firmado y libre: así lo exige la norma oficial de planificación familiar (NOM-005-SSA2).
- Esterilizar a alguien sin su consentimiento constituye delito y, además, es una forma de violencia obstétrica reconocida en la legislación.
- La Constitución reconoce el derecho de toda persona a decidir de manera libre, responsable e informada sobre el número de hijos.
- Existen antecedentes históricos dolorosos: campañas de esterilización dirigidas a población indígena y a personas con discapacidad, documentadas por la CNDH.
Lo que sí ha demostrado funcionar
- Anticoncepción voluntaria y gratuita, incluidos métodos de larga duración, con información clara y sin condicionamientos.
- Tratamiento de adicciones con enfoque de salud, no penal, y con acompañamiento a largo plazo.
- Vivienda primero: los programas que dan techo estable antes de exigir sobriedad muestran mejores resultados en varios países.
- Atención a la salud mental, que está detrás de una parte enorme de la vida en calle.
- Apoyo a la crianza: guarderías, ingreso mínimo y acompañamiento, que reducen el abandono infantil mucho más que cualquier medida coercitiva.
Si quieres ayudar a alguien en situación de calle
Repórtalo a los servicios sociales de tu municipio o al DIF, sobre todo si hay menores, personas con discapacidad o alguien en riesgo por frío o calor extremo. Ofrece agua y comida si te sientes seguro, y trata a la persona por su nombre. Y si crees que necesita atención de salud mental o por consumo, la Línea de la Vida (800 911 2000) orienta gratis y las 24 horas.
Fuentes: Estatuto de Roma de la Corte Penal Internacional; Corte IDH, caso I.V. vs. Bolivia (2016); NOM-005-SSA2 (México); CNDH.
