Si tienes una hija, esto te interesa. Quien busca hacer daño no elige al azar. Busca a quien va distraída, a quien va sola, a quien parece más fácil. Y casi todo lo que la hace parecer fácil se puede cambiar. Mándalo al grupo de WhatsApp de tus hijas y al de tus sobrinas; la próxima vez que salgan solas, van a hacer lo que tú les enseñaste.
Uno. No uses el celular mientras caminas. Con la vista en la pantalla no ves quién se acerca, y esos segundos son justo los que el otro necesita.
Dos. Nada de audífonos en la calle. Te aíslan. Si alguien viene detrás de ti, lo vas a saber cuando ya lo tengas encima.
Tres. No lleves todo en el mismo lugar. Celular en un bolsillo, dinero en otro, tarjetas aparte. Si te asaltan, entregas una cosa y no te quedas sin nada.
Cuatro. Comparte tu ubicación en tiempo real con alguien de confianza. Se activa una vez, guardas el teléfono y listo. Si no tienes datos, manda un mensaje al salir y otro al llegar.
Cinco. En el transporte público, la mochila va al frente. Atrás te la abren en el pasillo y no sientes nada.
Seis. Camina observando, no en automático. Quien está atenta se nota, y quien busca a alguien fácil prefiere buscar en otro lado.
Siete. Si algo no se siente bien, hazle caso. Entra a una tienda, acércate a una familia, cambia de banqueta. Nadie te va a reclamar por una alarma falsa.
Ocho. Al llegar, avisa. Si un día no llegas, alguien va a saber a qué hora dejaste de contestar y por dónde ibas.
No es exageración, es prevención. Hay situaciones que sí se pueden evitar, y muchas veces todo empieza con estar más alerta.
