Un vape desechable trae cientos de miligramos de nicotina, es más de lo que contiene 10 cajetillas de cigarro. Un adolescente puede acabárselo en unos días, sin humo, sin olor y sin que nadie en casa se dé cuenta. Envía esto al grupo de WhatsApp de tu familia para que todos conozcan esta información.
Y por eso engancha tan rápido. Estos vapes usan sales de nicotina: no raspan la garganta, así que un muchacho que nunca ha fumado puede inhalar dosis altas sin toser. La nicotina llega al cerebro en segundos, y el cerebro de un adolescente se engancha más fácil que el de un adulto. En poco tiempo ya siente ansiedad y mal humor si no lo tiene. Eso no es falta de carácter: es adicción.
Cada vez que inhala, se le acelera el corazón y le sube la presión. Si se pasa de nicotina, se pone pálido, con náusea, vómito, mareo, sudor frío y el corazón muy rápido. Si le pasa, que suelte el vape y llévalo al médico. Si convulsiona, se desmaya o le duele el pecho, llama al 911.
Qué hacer en casa: aprende cómo se ven. Parecen pluma, memoria USB o marcador, y huelen a fruta o a dulce. Si lo encuentras, no lo regañes; pregúntale desde cuándo y si quiere dejarlo. Dejarlo solo cuesta mucho, y su médico puede ayudarle con un plan.
Esta información es educativa y no sustituye la valoración de un profesional de la salud. Ante una emergencia, llama al 911 o al número de emergencias de tu país.
No es solo nicotina
Lo que sale de un vape no es vapor de agua. Los CDC de Estados Unidos explican que ese aerosol puede llevar partículas ultrafinas que llegan al fondo de los pulmones, diacetilo (una sustancia ligada a una enfermedad pulmonar grave), químicos que causan cáncer y metales pesados como níquel, estaño y plomo.
En México, la Cofepris y la Conadic alertan de daños en los pulmones, como EPOC, asma y cáncer; daños al corazón y a la circulación, que pueden terminar en infartos; y problemas reproductivos.
El cerebro sigue formándose hasta los 20 a 25 años. La nicotina afecta las zonas que controlan la atención, el aprendizaje, el estado de ánimo y los impulsos. Además, quien vapea de joven podría tener más probabilidades de pasar al cigarro.
Cómo hablarlo sin pelear
- Escoge un momento tranquilo, no justo cuando lo descubriste.
- Pregúntale qué sabe de los vapes y escúchalo completo antes de corregirle.
- Explícale los riesgos con datos, sin amenazas.
- Ayúdale a ubicar qué lo estresa y a encontrar otras formas de calmarse: respirar profundo, escuchar música, hacer ejercicio todos los días y dormir bien.
- Da el ejemplo. Si en casa alguien fuma o vapea, es buen momento para dejarlo también.
- Habla con la escuela para saber qué reglas tienen sobre tabaco y vapes.
Si hay niños chiquitos en casa
Guarda cualquier vape o recarga de líquido fuera de su alcance. Según los CDC, la mitad de las llamadas a centros de intoxicación por cigarros electrónicos son por niños de 5 años o menos. También hay baterías defectuosas que han provocado incendios y explosiones.
Si un niño chupó o se tomó el líquido, llama al 911 o acude a urgencias de inmediato.
Dónde pedir ayuda
La Línea de la Vida atiende en el 800 911 2000. También hay apoyo en los Centros de Atención Primaria a las Adicciones, en los Centros de Integración Juvenil y en los Centros de Salud Mental Comunitarios.
