Un vape desechable trae cientos de miligramos de nicotina, es más de lo que contiene 10 cajetillas de cigarro. Un adolescente puede acabárselo en unos días, sin humo, sin olor y sin que nadie en casa se dé cuenta. Envía esto al grupo de WhatsApp de tu familia para que todos conozcan esta información.
Y por eso engancha tan rápido. Estos vapes usan sales de nicotina: no raspan la garganta, así que un muchacho que nunca ha fumado puede inhalar dosis altas sin toser. La nicotina llega al cerebro en segundos, y el cerebro de un adolescente se engancha más fácil que el de un adulto. En poco tiempo ya siente ansiedad y mal humor si no lo tiene. Eso no es falta de carácter: es adicción.
Cada vez que inhala, se le acelera el corazón y le sube la presión. Si se pasa de nicotina, se pone pálido, con náusea, vómito, mareo, sudor frío y el corazón muy rápido. Si le pasa, que suelte el vape y llévalo al médico. Si convulsiona, se desmaya o le duele el pecho, llama al 911.
Qué hacer en casa: aprende cómo se ven. Parecen pluma, memoria USB o marcador, y huelen a fruta o a dulce. Si lo encuentras, no lo regañes; pregúntale desde cuándo y si quiere dejarlo. Dejarlo solo cuesta mucho, y su médico puede ayudarle con un plan.
Esta información es educativa y no sustituye la valoración de un profesional de la salud. Ante una emergencia, llama al 911 o al número de emergencias de tu país.
