No estás rompiendo nada, pero tampoco es tan inofensivo como crees.
Cuando jalas el dedo, separas los dos huesos de la articulación. El espacio se abre, la presión baja, y en el líquido que hay adentro se forma una burbuja de gas de golpe. Ese es el tronido. Por eso no puedes volver a tronarte el mismo dedo hasta después de unos 20 minutos: la burbuja tarda en disolverse.
Hacerlo de vez en cuando no daña. Y no, no causa artritis: un médico se tronó los dedos de una sola mano durante 60 años para demostrarlo, y las dos manos le quedaron igual.
El problema es cuando lo haces todo el día, con fuerza o por ansiedad. Cada jalón estira los ligamentos que sostienen la articulación, y con el tiempo eso puede dejar irritación, inflamación leve y molestia.
Y ojo: si al tronarte los dedos hay dolor, rigidez o hinchazón, ya no es costumbre. Ahí sí toca revisarlo.
Si lo haces por nervios, cámbialo por estirar manos y muñecas. Le haces bien a la articulación en lugar de jalarla.
Tu cuerpo habla. Escúchalo.
PÁSALE ESTA INFORMACIÓN A ESE AMIGO QUE SE TRUENA LOS DEDOS TODO EL DÍA.
Cuándo el tronido ya no es solo costumbre
El ruido por sí solo dice poco. Lo que hay que vigilar es lo que viene con él. Pide una cita con tu médico si notas:
- Dolor en la articulación que dura más de varios días.
- Hinchazón y dolor fuertes sin una causa clara.
- Fiebre sin síntomas de gripa.
- Que bajaste 4.5 kilos sin proponértelo.
- Rigidez, dolor al usar la mano o que ya no la mueves igual que antes.
Esas últimas molestias son síntomas típicos de la osteoartritis. En las manos suele aparecer en la base y la punta del pulgar y en las puntas de los demás dedos. Si te duele justo ahí, coméntalo en la consulta.
Hay factores que suben el riesgo de osteoartritis: la edad, el sobrepeso, haberse lastimado antes esa articulación y tener familiares con el problema. Por eso conviene cuidar los dedos de golpes y torceduras: si haces deporte, usa el equipo de protección que corresponde.
El dolor de las articulaciones puede venir de muchas cosas: lesiones, esguinces, tendinitis, bursitis, gota, infecciones o enfermedades autoinmunes como la artritis reumatoide o el lupus. Por eso no conviene adivinar. Si la molestia no se va, que te revise un médico.
Si te lo jalaste fuerte y quedó chueco
Un jalón brusco, un balonazo o una caída pueden sacar el dedo de su lugar. A eso se le llama luxación. Se reconoce porque duele mucho al moverlo, se hincha o se pone morado, se ve deforme y a veces hay hormigueo o adormecimiento.
- No intentes acomodarlo tú, y menos con otro jalón.
- Inmovilízalo con algo rígido y delgado como férula, sujeto con cinta sin apretar.
- Ponle hielo envuelto en un trapo, nunca directo sobre la piel.
- No le pidas que lo mueva para ver si todavía sirve.
- Revisa que le llegue sangre: presiona con suavidad la piel del dedo y fíjate en su color.
- Llama al 911 o acude a urgencias. Es más urgente si se ve el hueso, si sangra mucho o si el dedo se pone pálido, frío o morado.
Lo que sí le hace bien a tus manos
Si el dolor de las articulaciones no es por artritis, ayudan los baños tibios, los masajes y los estiramientos frecuentes. Tanto el reposo como el ejercicio son importantes.
Si ya te diagnosticaron osteoartritis, sigue el plan que te dio tu médico. Ahí también suelen ayudar el frío o el calor, el ejercicio regular y evitar los movimientos repetidos.
