No estás rompiendo nada, pero tampoco es tan inofensivo como crees.
Cuando jalas el dedo, separas los dos huesos de la articulación. El espacio se abre, la presión baja, y en el líquido que hay adentro se forma una burbuja de gas de golpe. Ese es el tronido. Por eso no puedes volver a tronarte el mismo dedo hasta después de unos 20 minutos: la burbuja tarda en disolverse.
Hacerlo de vez en cuando no daña. Y no, no causa artritis: un médico se tronó los dedos de una sola mano durante 60 años para demostrarlo, y las dos manos le quedaron igual.
El problema es cuando lo haces todo el día, con fuerza o por ansiedad. Cada jalón estira los ligamentos que sostienen la articulación, y con el tiempo eso puede dejar irritación, inflamación leve y molestia.
Y ojo: si al tronarte los dedos hay dolor, rigidez o hinchazón, ya no es costumbre. Ahí sí toca revisarlo.
Si lo haces por nervios, cámbialo por estirar manos y muñecas. Le haces bien a la articulación en lugar de jalarla.
Tu cuerpo habla. Escúchalo.
PÁSALE ESTA INFORMACIÓN A ESE AMIGO QUE SE TRUENA LOS DEDOS TODO EL DÍA.
