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Comenzó a dormir a su hijo a las 8 p. m. y sus calificaciones mejoraron mucho

Revisado por el Dr. José Rubio Soto, médico general. Última revisión: noviembre de 2026.
Comenzó a dormir a su hijo a las 8 p. m. y sus calificaciones mejoraron mucho

A la mamá la llamaban cada mes para hablar del desempeño y conducta de su hijo, ella estaba desesperada, y un día, una amiga le explicó que había tenido el mismo problema con su hijo, hasta que comenzó a dormirlo temprano. A las 8 pm en punto. Nada de 10 minutos más.

Ese cambio en casa demostró algo que muchos padres descuidan: la falta de sueño afecta directamente la concentración, la memoria y el humor de los niños. Cuando un alumno no duerme lo suficiente, en la escuela suele manifestarse como desinterés, hiperactividad o mal comportamiento.

Si quieres aplicar esta solución en tu hogar, considera estas pautas clave:

Calcula las horas según su edad: Los niños de 6 a 12 años necesitan entre 9 y 12 horas de descanso diario. Para definir su hora de dormir, toma la hora a la que debe despertarse para ir a la escuela y cuenta las horas hacia atrás.

Crea una desconexión previa: Apaga pantallas (celular, televisión, videojuegos) 60 minutos antes de acostarlo. La luz azul interfiere con la producción de melatonina, la hormona del sueño. Usa esa hora para actividades tranquilas como cenar, bañarlo o leer un libro.

Mantén la constancia: Intenta que el horario de ir a la cama y de levantarse sea similar incluso los fines de semana. La regularidad ajusta su reloj biológico y facilita que se duerma rápido.

Evalúa señales de alerta: Si notas que tu hijo ronca fuerte, hace pausas al respirar o pasa el día extremadamente agotado a pesar de cumplir las horas, consulta con su pediatra.

Ajustar la rutina de descanso es una herramienta accesible que no cuesta nada y genera cambios profundos en el rendimiento académico y el bienestar familiar.

Lo que el sueño hace por tu hijo

Mientras duerme, su cuerpo sigue trabajando. El sueño profundo hace que libere la hormona que lo ayuda a crecer. Los niños que duermen bien tienen defensas más sanas y mejor memoria, conducta y salud mental.

Cuando le falta sueño, además de bajar en la escuela, puede andar enojado e impulsivo, cambiar de humor a cada rato, verse triste o sin ganas de nada. Si le pasa con regularidad, también aparecen problemas de salud: presión alta, obesidad, dolores de cabeza y depresión.

Ajustes que hacen la diferencia

  • Saca las pantallas de su cuarto. Nada de televisión, computadora, celular ni tableta en la recámara, sobre todo de noche.
  • Cuarto en silencio, fresco y oscuro. Si le da miedo, una luz tenue está bien.
  • Fines de semana sin desvelo. Que la hora de dormir no cambie más de una hora respecto a entre semana.
  • Cero cafeína en la tarde. Refrescos con cafeína, café, té y chocolate lo mantienen despierto; su efecto puede durar hasta 8 horas.
  • Que se mueva de día. Juego, actividad física y tiempo al aire libre todos los días ayudan a dormir mejor.

Errores comunes

  • Creer que un adolescente aguanta con menos. De 13 a 18 años necesitan de 8 a 10 horas. Al empezar la pubertad, su reloj del sueño se recorre hasta dos horas más tarde; por eso les cuesta más dormirse temprano.
  • Olvidar la siesta en la cuenta. Las horas recomendadas son del día completo: si todavía toma siesta, súmala. En niños de preescolar, la siesta es normal y ayuda a su crecimiento.

Cuándo llevarlo al pediatra

Además de los ronquidos y las pausas al respirar, pon atención a estas señales, que pueden indicar apnea del sueño:

  • Respira por la boca mientras duerme.
  • Se despierta muchas veces en la noche.
  • Vuelve a orinarse en la cama.
  • Amanece con la boca seca o con dolor de cabeza.
  • Tiene sueño durante el día o le cuesta mucho poner atención en clase.

Consulta también si le cuesta mucho dormirse. El pediatra puede pedirte que anotes sus horarios en un diario del sueño. La mayoría de los problemas del sueño tienen tratamiento. Y mientras tanto, mantenlo lejos del humo de cigarro.