Un niño que escucha a sus papás en la intimidad no entiende lo que oye: cree que están peleando o que a su mamá le están haciendo daño. Soy psicóloga, y así se evita, aunque duerman en el mismo cuarto.
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¿QUÉ PASA EN SU CABEZA?
Un niño chico no tiene con qué entender lo que escucha. Oye ruido, movimiento, respiración fuerte, a veces a su mamá quejarse, y lo que su cerebro arma es que algo malo está pasando. Se asusta. Y como no sabe ni qué preguntar, se lo guarda. Al día siguiente puede estar raro, pegado a ti o callado, y tú no sabes por qué.
Si pasa una vez y nadie le explica nada, se queda con la duda. Si pasa seguido, deja de sentir que su cuarto es un lugar tranquilo. No se trata de que vaya a quedar marcado de por vida: se trata de que no cargue con algo que no le toca.
Y los más grandes sí entienden. Un niño de 9 o 10 años sabe lo que oyó, le da vergüenza, y lo que pierde es la confianza para hablar contigo de esos temas, justo a la edad en que más la va a necesitar.
CÓMO EVITARLO
Que esté dormido de verdad. Cerrar los ojos no es dormir; los niños tardan de 20 a 30 minutos en entrar al sueño profundo. Si acaba de acostarse, no.
Si duermen en el mismo cuarto, lo que sirve es lo que no se ve ni se oye: una cortina, un biombo, un mueble que separe. Silencio. Y mejor aprovechar los momentos en que los niños no están en casa, no solo la noche.
Si ya tienen cuarto aparte, seguro en la puerta desde que caminan. Los niños entran sin tocar, y eso no se les quita con regaños.
Y nada de televisión o música “para tapar”: un niño que se despierta con ruido a las 2 de la mañana también se asusta.
SI YA PASÓ
No lo regañes ni le digas que no vio nada. Si pregunta, respuesta corta y tranquila: “Mamá y papá se estaban abrazando porque se quieren. Nadie está lastimado”. A un niño chico con eso le basta. A uno más grande: “Eso es algo privado de los papás, por eso cerramos la puerta. Si tienes dudas, me puedes preguntar”. Lo que lo tranquiliza no es la explicación: es verte tranquila.
Y si no pregunta pero lo notas raro, tú abres: “Anoche escuchaste algo, ¿verdad? No pasó nada malo”. Que sepa que puede hablar de eso contigo es lo que lo protege, hoy y cuando sea adolescente.
SÍGUEME. CADA DÍA UN CONSEJO PARA CRIAR CON MENOS CULPA.
