Esta radiografía es de una muchacha que iba de copiloto con los pies en el tablero; el choque fue leve, y así quedó su pierna.
Abajo del tablero va la bolsa de aire. En un choque se abre en menos de un parpadeo, a más de 160 kilómetros por hora, y con una fuerza pensada para frenar un cuerpo entero. Si ahí van los pies, esa fuerza les pega a las piernas: las avienta hacia atrás, las rodillas contra la cara, y la cadera se sale de su lugar. Nadie alcanza a bajar los pies. No hay reflejo que gane a eso.
Y no hace falta ir rápido. A 60 o 70 por hora, un golpe que a los demás les deja un susto, a quien va con los pies arriba le deja la pierna así.
Los jóvenes van así en el carro porque es cómodo y porque creen que eso les pasa a otros. Todos los que están en una radiografía como esta pensaban lo mismo. Un segundo, y la vida que sigue es de cirugías, clavos, meses sin caminar y una cojera para siempre.
Pies en el piso, respaldo derecho, cinturón puesto. Es todo. Díselo hoy, y muéstrales la foto; a esa edad una imagen convence más que un regaño.
PÁSALE ESTA INFORMACIÓN A TUS HIJOS Y A TODOS LOS QUE TENGAN HIJOS QUE YA SALEN EN CARRO.
