Soy paramédico, y de las urgencias que más me sorprenden por lo evitables que son, está esta: gente que se muere por una muela. No es exageración. Un joven de 24 años tuvo dolor de muela, le dio pena ir, y tres días después de llegar al hospital su familia estaba en su funeral.
Así pasa: empieza como un dolor de muela normal. Se aguanta. Se toma una pastilla. A veces hasta le dan antibiótico sin revisarlo. Y la infección, que estaba en la raíz, no se quita: baja.
De la muela pasa al piso de la boca y a la garganta. El cuello se hincha, se pone duro, cuesta tragar y luego cuesta respirar. Y si sigue bajando, llega al pecho, al espacio donde está el corazón. Ahí ya es cirugía de emergencia, y muchas veces ya es tarde.
¿Por qué tan rápido? Porque los dientes están a centímetros del cerebro, del cuello y de venas que van directo al corazón. Una infección ahí tiene autopista.
Dolor de muela que no cede con nada, mal sabor o mal olor, fiebre. Eso ya es infección, y una infección de muela nunca se quita sola.
Cara o cuello hinchados, sobre todo debajo de la mandíbula. Ahí ya es urgencia.
Te cuesta tragar, hablar o abrir la boca, o sientes que te falta el aire. Eso es hospital, no dentista. Ya.
Y sé por qué la gente no va: por pena, o por dinero. Por pena no vale la pena morirse. Y si es por dinero, en cualquier centro de salud te revisan por casi nada; una extracción cuesta muchísimo menos que un funeral. Comparte este video con alguien que trae una muela que 'ya se le va a quitar'.
Mito: «si ya no duele, ya se curó»
El dolor de muela puede calmarse cuando baja la presión del pus. Pero la infección puede seguir activa y extendiéndose. Por eso, que ya no duela no quiere decir que puedas cancelar la cita.
En el consultorio, el objetivo es curar la infección, salvar el diente si se puede y evitar complicaciones. El dentista drena el pus y, según el caso, hace un tratamiento de conductos o saca la pieza con anestesia local. Atendida a tiempo, la infección se cura en la mayoría de los casos.
Qué hacer mientras consigues cita
- Pide cita urgente con el dentista en cuanto sospeches una infección.
- Enjuágate la boca con agua tibia con sal; ayuda a calmar el dolor.
- Come cosas blandas, como sopa, huevo revuelto, puré o yogur. Evita lo muy caliente o muy frío.
- Lávate los dientes con un cepillo de cerdas suaves.
- Para el dolor, solo lo que te indique tu médico o dentista. Tomar más de la dosis no quita más el dolor y puede ser muy peligroso.
- No pongas ninguna pastilla directamente sobre la muela o la encía. Algunas irritan el tejido y causan llagas.
Otras señales de que ya es urgencia
- Babeas porque no puedes tragar tu saliva.
- La lengua se hincha o se sale de la boca.
- La voz suena apagada, como si tuvieras una papa caliente en la boca.
- El ojo se hincha o duele, o de pronto ves mal.
- Hay confusión o mucho decaimiento junto con la hinchazón.
Con cualquiera de estas, llama al 911 o ve a urgencias de inmediato. No manejes: pide que alguien te lleve o espera la ambulancia.
Cómo evitar llegar a esto
- Atiende las caries a tiempo, y si se te rompe o astilla un diente, que lo revisen de inmediato.
- Cepíllate con pasta con flúor al menos dos veces al día y usa hilo dental diario; el IMSS sugiere pasarlo antes del cepillado de la noche.
- Cambia el cepillo cada 2 o 3 meses, y no fumes.
- Ve a revisión cada 6 meses y también cuando tengas dolor o inflamación en dientes o encías. Si eres derechohabiente, el IMSS da atención dental, incluidas extracciones y control de focos infecciosos.
