Creyeron que estaban dormidos. Pero ya no respiraban. Parecía una escena normal: un carro estacionado, dos jóvenes adentro, quietos. Los vecinos pensaron que se habían quedado dormidos. Cuando abrieron la puerta, ya era demasiado tarde.
Casos como este han pasado, y siguen pasando. Y no fue imprudencia: fue algo que todos hemos hecho. Entrar al carro, prender el motor, cerrar las ventanas porque hace frío o hace calor, y quedarse "un momento".
Lo que los mató fue monóxido de carbono. Un gas que no huele, no se ve y no irrita. Primero te da sueño, luego te desorienta, y cuando quieres reaccionar, tu cuerpo ya no responde. No gritas, no pides ayuda, no intentas salir. Te duermes, y ya.
Y no solo pasa en cocheras cerradas. Un carro estacionado con el motor prendido y las ventanas arriba se convierte en una trampa si el escape está dañado, tapado, o si el aire de afuera no circula.
Y en México hay algo peor: la mayoría de las muertes por este gas no son en carros, son en casa. Calentadores de gas en baños cerrados, braseros y anafres para el frío, bóilers sin ventilación. Es el mismo gas, y viene el invierno.
Por eso
Si vas a estar en el carro con el motor prendido, baja un poco las ventanas y no te quedes mucho tiempo.
Nunca prendas el carro en una cochera cerrada, ni "tantito".
Nunca duermas con un brasero, anafre o calentador de gas en un cuarto cerrado.
Y si de repente sientes sueño, dolor de cabeza, mareo o confusión sin razón, sal al aire ya. Ese es el único aviso que da.
Nadie nos advierte de esto. Por eso te lo estamos diciendo.
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Si encuentras a alguien así
- Sácalo al aire libre de inmediato. No te quedes tú respirando adentro.
- Llama al 911, aunque parezca que ya se siente mejor. Necesita atención médica ya.
- Esperen afuera o en casa de un vecino. Si es en casa y suena un detector de monóxido, salgan todos y llamen al 911.
Quiénes corren más riesgo
Le puede pasar a cualquiera. Pero los CDC señalan que los bebés, las personas mayores y quienes tienen enfermedad del corazón, anemia o problemas para respirar se intoxican con más facilidad. Los niños, según la Academia Americana de Pediatría, respiran más rápido e inhalan más gas en proporción a su peso.
Los síntomas se parecen a los de una gripa: dolor de cabeza, mareo, debilidad, malestar estomacal, vómito, dolor de pecho y confusión. Quien está dormido o tomado puede morir antes de sentir cualquiera de ellos.
Después del susto, que lo revise un médico
La recuperación puede ser lenta y puede quedar daño cerebral permanente.
MedlinePlus advierte algo que pocos saben: la capacidad mental puede volver a fallar una o dos semanas después, aunque la persona ya estuviera sin síntomas. Si en esos días notas confusión, olvidos o cambios de conducta, regresa con el médico.
Prevención en casa, antes del frío
- Pon un detector de monóxido de carbono de pilas, o con pilas de respaldo, cerca de donde duermen. Revisa las pilas dos veces al año y cámbialo cuando diga el fabricante o cada 5 años.
- Que un técnico calificado revise cada año el calentador de agua y cualquier aparato que funcione con gas o carbón.
- Que un mecánico revise el escape del carro una vez al año.
- Nunca uses el horno de gas para calentar la casa. Nunca quemes carbón adentro.
