Creyeron que estaban dormidos. Pero ya no respiraban. Parecía una escena normal: un carro estacionado, dos jóvenes adentro, quietos. Los vecinos pensaron que se habían quedado dormidos. Cuando abrieron la puerta, ya era demasiado tarde.
Casos como este han pasado, y siguen pasando. Y no fue imprudencia: fue algo que todos hemos hecho. Entrar al carro, prender el motor, cerrar las ventanas porque hace frío o hace calor, y quedarse "un momento".
Lo que los mató fue monóxido de carbono. Un gas que no huele, no se ve y no irrita. Primero te da sueño, luego te desorienta, y cuando quieres reaccionar, tu cuerpo ya no responde. No gritas, no pides ayuda, no intentas salir. Te duermes, y ya.
Y no solo pasa en cocheras cerradas. Un carro estacionado con el motor prendido y las ventanas arriba se convierte en una trampa si el escape está dañado, tapado, o si el aire de afuera no circula.
Y en México hay algo peor: la mayoría de las muertes por este gas no son en carros, son en casa. Calentadores de gas en baños cerrados, braseros y anafres para el frío, bóilers sin ventilación. Es el mismo gas, y viene el invierno.
Por eso
Si vas a estar en el carro con el motor prendido, baja un poco las ventanas y no te quedes mucho tiempo.
Nunca prendas el carro en una cochera cerrada, ni "tantito".
Nunca duermas con un brasero, anafre o calentador de gas en un cuarto cerrado.
Y si de repente sientes sueño, dolor de cabeza, mareo o confusión sin razón, sal al aire ya. Ese es el único aviso que da.
Nadie nos advierte de esto. Por eso te lo estamos diciendo.
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