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¿Por qué hay gente que no puede dormir si no abraza una almohada?

Elaborado por Dr. José Rubio Soto
¿Por qué hay gente que no puede dormir si no abraza una almohada?

Hay personas que pueden estar muertas de cansancio, pero si no tienen una almohada entre los brazos, simplemente no se duermen. Y no, no es maña.

Desde que somos bebés, sentirnos abrazados es lo que nos dice que estamos a salvo. El psicólogo John Bowlby explicaba que nacemos buscando a alguien que nos proteja, y el pediatra Donald Winnicott descubrió que cuando ese alguien no está cerca, los niños se aferran a un peluche o a una cobijita para sentirse acompañados.

Muchos crecimos, dejamos el peluche, pero nunca dejamos de necesitar eso.

Con los años, ese peluche se convierte en una almohada. Abrazarla y sentir que hay algo ahí, con forma y con peso, le dice al cuerpo que puede bajar la guardia. Por eso hay quien la aprieta contra el pecho después de un día pesado, o quien busca algo que abrazar cuando la cama se siente muy grande.

Y muchos hombres lo hacen también, aunque casi nunca lo cuenten.

No es debilidad. No es ser infantil. Es una forma silenciosa de decirnos a nosotros mismos que todo está bien, que podemos descansar.

Así que si tú eres de los que no se duermen sin su almohada, no estás solo. Solo estás buscando, sin darte cuenta, lo mismo que buscabas cuando eras chiquito: sentirte acompañado.

Abrazar una almohada también le acomoda el cuerpo

Además de la compañía, hay una razón física: una almohada bien puesta le quita presión al cuerpo. Hay dos casos en que la recomiendan los médicos.

  • Si te duele la espalda baja. Prueba dormir acurrucado, en posición fetal, con una almohada entre las piernas. Si eres de los que duermen boca arriba, pon una almohada o una toalla enrollada debajo de las rodillas.
  • Si estás embarazada. Lo más cómodo suele ser acostarte de lado con las rodillas dobladas, de preferencia sobre el lado izquierdo, con almohadas debajo del vientre o entre las piernas. Si la cadera se cansa, cámbiate un rato al lado derecho. Es mejor no dormir boca arriba.

La excepción son los bebés: ellos duermen sin almohada

Lo que a ti te arrulla, a un bebé lo pone en riesgo. Antes de cumplir 1 año debe dormir siempre boca arriba, también en las siestas, sobre un colchón firme y sin almohadas, cobertores ni edredones. En el mismo cuarto que sus papás, pero no en la misma cama. Es lo que recomiendan los pediatras para reducir el riesgo de muerte de cuna.

Si un bebé no se mueve ni respira, llama al 911 y empieza la reanimación (RCP).

Si ni con la almohada te llega el sueño

La almohada ayuda, pero no hace todo. Arma tu tarde y tu noche así:

  1. Por la tarde y la noche, bájale al café, al té, al chocolate y a los refrescos con cafeína: su efecto puede durar hasta 8 horas.
  2. Nada de cenas pesadas en las 2 horas antes de acostarte.
  3. Una hora antes de dormir, apaga celular, tele y computadora. Lee, oye música suave o date un baño tibio.
  4. Si traes la cabeza llena, escribe en una libreta lo que te preocupa y los pendientes de mañana.
  5. Deja el cuarto oscuro, en silencio y fresco. La cama es para dormir, no para comer ni para trabajar.
  6. Si a los 20 minutos sigues despierto, no te quedes dando vueltas: levántate, vete a otro cuarto y haz algo tranquilo. Regresa cuando te dé sueño.

Cuándo ya conviene ir a consulta

Una mala racha de días o semanas es común y suele venir del estrés. Cuando dura un mes o más ya se habla de insomnio crónico, y la mayoría de las veces es señal de otro problema que conviene tratar.

Pide cita si te sientes triste o deprimido, si un dolor no te deja dormir o si llevas tiempo tomando algo para dormir sin que te lo haya indicado un médico. Y si estás embarazada, no tomes nada para dormir, tampoco productos naturistas, sin consultarlo antes.

El insomnio tiene tratamiento: cambios de hábitos, un tipo de terapia psicológica y, cuando el médico lo decide, medicamento.