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Salud y cuerpo

Elon Musk quiere lograr que los ciegos vuelvan a ver. Igual que Jesucristo

Elaborado por Dr. José Rubio Soto

Durante 2 mil años, devolverle la vista a un ciego fue la señal más clara de que algo sobrenatural había ocurrido. Era el milagro que se contaba de generación en generación. Hoy una empresa dice estar a meses de intentarlo con un implante cerebral.

Neuralink, la compañía de Elon Musk, anunció que espera colocar sus primeros implantes de visión en humanos dentro de 6 a 12 meses.

¿CÓMO FUNCIONARÍA?

El implante no repara el ojo. Lo esquiva. Una cámara capta la imagen y la convierte en señales eléctricas que se escriben directamente en la corteza visual, la parte del cerebro que interpreta lo que vemos. Por eso podría servirle a alguien que perdió los dos ojos y el nervio óptico.

¿A QUIÉN PODRÍA AYUDARLE?

Este es el dato que más importa y el que casi nadie está contando: solo a quienes conserven sana la corteza visual. El propio Musk advirtió que la primera imagen sería de muy baja resolución, parecida a los gráficos de una consola antigua. Ver en infrarrojo o ultravioleta.

LO QUE ANTES ERA MILAGRO

Vale la pena detenerse aquí, porque esta historia ya la vivimos antes. La lepra fue durante siglos una condena y hoy se cura con antibióticos. Un corazón detenido significaba el final y hoy vuelve a latir con una descarga eléctrica. Una mujer que no podía concebir esperaba una promesa divina y hoy hay tratamientos que lo hacen posible.

Ninguno de esos avances dejó de asombrar. Solo dejaron de ser imposibles.

Quizá eso sea lo verdaderamente esperanzador de este momento: no que un empresario prometa un milagro, sino que la lista de cosas que llamábamos milagro se sigue haciendo más corta cada década. Falta ver si la vista entra pronto en esa lista.

Y aquí es donde la conversación se vuelve incómoda. Durante siglos le pedimos a Dios lo que no podíamos resolver. Ahora empezamos a resolverlo nosotros. Para algunos eso es exactamente lo que se esperaba de nosotros: usar la inteligencia que nos fue dada. Para otros hay una línea que no deberíamos cruzar, y devolver la vista con un aparato en el cerebro se acerca peligrosamente a ella.