Piensa en la peor cruda que has tenido, o en una desvelada extrema. Sabes que ese día eres la peor versión de ti mismo y todo el mundo lo entiende, porque saben de dónde viene. Ahora imagina sentirte así sin haber salido, sin haberte desvelado, y que la respuesta sea "de seguro estás en tus días". Eso es lo que pasa cada mes, y aun así hay que ir a trabajar y rendir igual.
El ciclo dura unos 28 días y no es un solo estado de ánimo. Son 4 etapas distintas, movidas por hormonas que suben y se desploman.
LA MENSTRUACIÓN
Estrógeno y progesterona están en su punto más bajo. El útero se contrae para expulsar su revestimiento: el cólico no es una molestia abstracta, es un músculo apretándose. A eso se suma la pérdida de hierro, que produce cansancio real. Lo curioso es que aquí el ánimo suele estar mejor que en los días previos.
LA FASE FOLICULAR
El estrógeno sube. Más energía, mejor sueño, más tolerancia al dolor, cabeza más clara. Es la mejor semana del mes.
LA OVULACIÓN
Pico de estrógeno y también de testosterona. Máxima energía y sociabilidad. Algunas sienten un pinchazo en un costado que dura horas.
LA FASE LÚTEA
Aquí está lo que nadie nos explicó. La progesterona sube y, si no hay embarazo, se desploma junto con el estrógeno. Esa caída afecta la serotonina, la misma sustancia que regula el ánimo. Resultado: irritabilidad, ansiedad, ganas de llorar sin motivo claro, antojos, insomnio y medio grado más de temperatura corporal, suficiente para dormir peor.
Y ahí está el detalle: todo eso ocurre antes del sangrado. Cuando dices "estás en tus días", lo difícil normalmente ya pasó.
No todas lo viven igual. Hay quien apenas lo nota y hay entre un 3 y un 8% con trastorno disfórico premenstrual, que es un cuadro serio y necesita tratamiento. Pero el punto no cambia: no es carácter, es química, y encima hay que ir a trabajar como si nada.
Esta información es general y no sustituye la valoración de un profesional de la salud.
