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Así es la mordida de una víbora de cascabel, por eso es tan peligrosa

Elaborado por Dr. José Rubio Soto
Así es la mordida de una víbora de cascabel, por eso es tan peligrosa

CÓMO MUERDE? Los colmillos son largos, huecos y van plegados contra el paladar. Cuando ataca, la boca se abre casi 180 grados, los colmillos se despliegan hacia adelante y entran en la piel como agujas. Detrás de cada uno hay una glándula de veneno rodeada de músculo; la víbora aprieta y el veneno sale por la punta del colmillo, adentro del tejido. Y aprieta lo que quiere: puede inyectar mucho, poco o nada. A eso se le llama mordida seca, y existe. Pero nunca sabes cuál te tocó hasta que pasan las horas, así que toda mordida se atiende como si fuera con veneno.

QUÉ HACE EL VENENO EN TU CUERPO

El veneno de cascabel es una mezcla de enzimas hechas para deshacer carne. Primero destruye el tejido alrededor de la mordida: rompe las células y las paredes de los vasos sanguíneos, y la sangre se escapa hacia adentro. Por eso la hinchazón empieza en minutos y va subiendo por la pierna o el brazo; la piel se pone morada, salen ampollas, y en casos graves el tejido se muere.

Pero lo peligroso viaja. El veneno entra a la circulación y le quita a la sangre la capacidad de coagular: gasta los factores que forman los coágulos y destruye las plaquetas. La sangre se vuelve como agua. Empiezan a sangrar las encías, la nariz, la orina sale con sangre, y por dentro puede haber hemorragias que no ves. La presión cae, los riñones se dañan. Eso es lo que mata.

¿QUÉ HACER?

Vete al hospital, y ya. El antiveneno es lo único que neutraliza el veneno; en México se produce aquí y lo tienen los hospitales y centros de salud de las zonas donde hay víboras. Entre más pronto, mejor: cada hora que pasa, el veneno destruye más tejido y más sangre.

Mientras llegas: quédate lo más quieto posible y mantén la parte mordida al nivel del corazón, ni arriba ni abajo, porque moverte hace que el veneno se reparta más rápido. Quítate anillos, reloj y pulseras antes de que la hinchazón los atore. Anota la hora de la mordida y, si puedes, tómale foto a la víbora desde lejos; no intentes matarla ni agarrarla, muchas segundas mordidas pasan así.

Y lo que no: no hagas torniquete, no cortes la herida, no chupes el veneno, no pongas hielo, no tomes alcohol ni remedios. Un estudio mexicano encontró que 1 de cada 5 pacientes llegó al hospital con torniquete y cortadas, y eso solo suma daño: el torniquete concentra el veneno y puede costar la extremidad, las cortadas sangran sin control, y chupar no saca nada.

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