Para salvar a alguien de un infarto, los doctores le meten un tubo delgado, desde la muñeca hasta el corazón. Así es como destapan la arteria paso a paso.
Un infarto es una arteria del corazón tapada por un coágulo. Detrás de ese tapón, el músculo se queda sin sangre y empieza a morir. Por eso el reloj corre: los hospitales tienen como meta destapar la arteria en menos de 90 minutos desde que la persona llega a urgencias.
Primero, con anestesia local en la muñeca, el doctor pica la arteria y mete el catéter, un tubo hueco y flexible. La persona está despierta y no siente dolor.
El catéter sube por el brazo hasta la aorta y se acomoda justo en la entrada de las arterias del corazón. Ahí se inyecta un líquido de contraste, y con rayos X aparece en pantalla el punto exacto donde está el tapón.
Por dentro del catéter se avanza una guía finísima, de 0.3 milímetros, que atraviesa el coágulo. Recién formado, el coágulo es blando, casi como gelatina, y la guía pasa.
Sobre esa guía se desliza un balón hasta el tapón. Se infla unos segundos, aplasta el coágulo y la placa contra la pared de la arteria, y la sangre vuelve a pasar. En ese momento el dolor del infarto empieza a ceder.
Como la arteria puede volver a cerrarse, se coloca un stent: una malla de metal del ancho de la arteria que se expande con el balón y se queda ahí para siempre, sosteniéndola abierta.
Se retira todo, se aprieta la muñeca para que no sangre, y listo. Desde que entra el catéter hasta que sale, casi siempre es menos de una hora.
Señales de infarto: cuándo llamar al 911
No todos los infartos empiezan con un dolor súbito y aplastante: los síntomas pueden empezar despacio, ser leves o ir y venir durante horas.
- Dolor, opresión o molestia en el centro o el lado izquierdo del pecho: es la señal más frecuente.
- Dolor en uno o los dos brazos, la espalda, los hombros, el cuello, la mandíbula o arriba del ombligo.
- Falta de aire en reposo o con muy poco esfuerzo.
- Sudor sin motivo, náuseas, vómito o mareo repentino.
- Cansancio raro y sin razón, a veces durante días; más común en mujeres.
Si crees que es un infarto, llama al 911 aunque no estés seguro. La ambulancia es la forma más segura de llegar, mejor que manejar o que te lleven en coche: los paramédicos empiezan a tratarte en el camino. Lo ideal es abrir la arteria en la primera hora.
Los primeros días después del procedimiento
La mayoría pasa 2 días o menos en el hospital y camina a las pocas horas; la recuperación completa toma una semana o menos.
- Mantén seca la zona del catéter de 24 a 48 horas, y nada de tina ni alberca la primera semana.
- Con ese brazo no cargues más de 4.5 kilos ni empujes, jales o tuerzas con fuerza.
- Si la herida sangra o se hincha, acuéstate y presiónala durante 30 minutos.
El stent no cura lo que tapó la arteria
La angioplastia abre el paso, pero no quita la causa: las arterias pueden volver a estrecharse. Por eso casi siempre se recetan medicamentos que evitan coágulos dentro del stent; un coágulo ahí puede provocar otro infarto. Tómalos exactamente como te los indicaron y no los dejes sin hablar antes con tu médico.
Lo demás te toca a ti: comer sano, hacer ejercicio, dejar de fumar y controlar la presión, la diabetes y el colesterol. Pregunta por un programa de rehabilitación cardiaca.
Cuándo llamar a tu médico o ir a urgencias
- Sangrado donde entró el catéter que no para al presionar, o hinchazón en esa zona.
- El brazo o la pierna de ese lado cambia de color, se pone frío o pierde sensibilidad.
- La herida se pone roja, duele o le sale líquido amarillo o verde.
- Pulso irregular, mareo, desmayo, escalofríos o fiebre de más de 38.3 °C.
- Dolor de pecho o falta de aire que no se quitan con reposo: llama al 911.
