Hay 3 bebidas que sí ayudan a tus riñones, no necesitas jugos mágicos. Tus riñones son de los órganos más importantes de tu cuerpo, por eso es muy importante cuidarlos. Envía esta información al grupo de WhatsApp de tu familia para que todos estén informados.
Una de cada 10 personas va a tener una piedra en el riñón en su vida, y quien ya tuvo una tiene entre 50% y 75% de probabilidad de que le vuelva a dar. Las piedras se forman cuando la orina está muy concentrada y los minerales, sobre todo el calcio y el oxalato, se pegan hasta hacer un cristal. Por eso lo que tomas importa tanto.
AGUA
Es la más importante, por mucho. Las guías médicas recomiendan tomar suficiente líquido para producir al menos 2.5 litros de orina al día; eso es más o menos entre 2 y 3 litros de agua, y más si hace calor o sudas. La prueba más fácil no es contar vasos: si tu orina es amarilla oscura, te falta agua; si es clara, vas bien. Con la orina diluida, los minerales no alcanzan a juntarse.
AGUA CON LIMÓN
El limón tiene citrato, y el citrato se pega al calcio antes de que el calcio se pegue al oxalato. Es decir, le quita la materia prima a la piedra. Un estudio encontró que con 2 onzas de jugo de limón dos veces al día ya bajaba el riesgo; otra referencia habla de media taza al día. Exprímelo en tu agua, sin azúcar. La naranja natural también tiene citrato y sirve igual o mejor.
CAFÉ
Esta es la que sorprende. Varios estudios grandes encontraron que quienes toman café tienen menos probabilidad de formar piedras. Se cree que la cafeína ayuda porque te hace orinar más, y con ello diluye la orina. Uno o dos al día, sin cargarle azúcar ni crema.
LO QUE SÍ LAS FORMA
El refresco. Los refrescos azucarados sin cola se asocian con 33% más riesgo de piedras, y los de cola con 23% más. En pacientes que ya tuvieron una, dejar los refrescos de cola redujo las recaídas. Tampoco ayudan el jugo de toronja ni el de arándano, que traen mucho oxalato.
Si ya tienes una enfermedad del riñón diagnosticada, estos consejos no aplican igual: el agua, el potasio del limón y la naranja y el café se miden con tu médico.
MÁNDALO AL GRUPO DE WHATSAPP DE TU FAMILIA. A ALGUIEN LE VA A SERVIR.
Cómo avisa una piedra cuando se mueve
Una piedra puede ser tan chica como un grano de arena o tan grande como un chícharo. Las pequeñas a veces salen solas con la orina, casi sin dolor. Las más grandes pueden atorarse en el camino, y entonces se siente:
- Dolor agudo en la espalda, el costado, la parte baja del abdomen o la ingle, que va y viene en oleadas.
- Orina rosada, roja o café, por la sangre.
- Ganas constantes de orinar, dolor al hacerlo, o que salga muy poquita.
- Náuseas y vómito.
Cuándo ir a urgencias
No esperes a que se quite solo si el dolor es intenso y no cede, si hay fiebre con escalofríos, si vomitas y no retienes líquidos o si no puedes orinar. Una piedra atorada puede tapar el paso de la orina y causar una infección. Y que el dolor se vaya no confirma que la piedra ya salió: eso lo comprueba el médico.
Si ya tuviste una, lo que comes también cuenta
- Menos sal. Entre más sodio, más probable que se forme otra. Abunda en lo enlatado, lo empaquetado, los embutidos y la comida rápida.
- Carne con medida. Mucha proteína animal (carnes, vísceras, huevo, mariscos) puede subir el riesgo. Cambia algunas porciones por frijoles o lentejas.
- No le quites el calcio a tu comida. El calcio de los alimentos no causa las piedras: en la cantidad correcta puede bloquear en el intestino sustancias que las forman.
- Si expulsas una piedra, guárdala. El laboratorio puede decir de qué tipo es, y de eso depende qué te conviene cambiar.
