Si tus hijos van a salir a pedir dulces este Halloween, hay algo que debes revisar antes de dejarlos comer. Soy paramédico y te voy a explicar qué debes hacer para evitar una emergencia.
Primero: revisa que los dulces estén bien cerrados. Si encuentras envolturas abiertas, rotas, perforadas o que parecen manipuladas, lo más seguro es desecharlos. Tampoco permitas que tus hijos coman dulces caseros de personas desconocidas.
Segundo: cuidado con los atragantamientos. Los caramelos duros, las gomitas grandes y los chicles pueden ser peligrosos, especialmente para niños pequeños. En menores de cinco años, evita los dulces duros y pegajosos. Recuerda que un niño puede atragantarse en cuestión de segundos.
Tercero: revisa las alergias. Muchos chocolates y dulces contienen cacahuates, leche y otros ingredientes que pueden provocar reacciones alérgicas. Si tu hijo tiene alguna alergia alimentaria, revisa las etiquetas antes de permitirle comer.
Cuarto: enséñales a pedir ayuda. Si un niño se atraganta y no puede respirar, hablar o toser, es una emergencia. Llama inmediatamente al 911 y aplica las maniobras de desobstrucción adecuadas para su edad si sabes realizarlas.
Y algo muy importante: no necesitas asustar a tus hijos ni quitarles la ilusión de Halloween. Solo dedica unos minutos a revisar sus dulces y acompaña a los más pequeños mientras comen.
Soy paramédico y mi consejo es sencillo: que la diversión nunca esté por encima de la seguridad de nuestros hijos.
¿Tú revisas los dulces que reciben tus hijos en Halloween?
