El papanicolaou es un estudio para mujeres, pero los hombres tienen más que ver en esto de lo que imaginan. Si amas a una mujer, aquí van siete cosas que debes saber para cuidarla de verdad.
UNO: EL VIRUS QUE CAUSA EL CÁNCER LO TRANSMITEN LOS HOMBRES.
La mayoría de los cánceres de cuello del útero los causa el virus del papiloma humano, el VPH. Es una infección de transmisión sexual, y el hombre suele ser quien la contagia, muchas veces sin saberlo.
DOS: PUEDES TENERLO Y NO NOTARLO.
La mayoría de los hombres con VPH no tienen ningún síntoma. No hay ardor, no hay molestia, no hay señal. Puedes portarlo y transmitirlo durante años sin enterarte.
TRES: EL CONDÓN AYUDA, PERO NO ES ESCUDO TOTAL.
Usar condón reduce el riesgo de contagio, y por eso vale la pena usarlo siempre. Pero el VPH se contagia por contacto de piel, así que protege bastante, no al cien por ciento.
CUATRO: LA VACUNA CONTRA EL VPH TAMBIÉN ES PARA TI.
No es solo para mujeres. La vacuna protege a los hombres de verrugas y de otros cánceres, y reduce la cadena de contagio. Pregunta si aún estás a tiempo de aplicártela.
CINCO: TU ACTITUD PUEDE ACERCARLA O ALEJARLA DEL ESTUDIO.
Muchas mujeres posponen el papanicolaou por miedo o vergüenza. Que tú lo tomes con naturalidad, la acompañes a la cita o le ayudes a agendarla puede ser justo el empujón que necesita.
SEIS: UN RESULTADO ANORMAL NO ES PARA SEÑALAR A NADIE.
El VPH es tan común que casi todas las personas sexualmente activas lo tienen en algún momento. Un resultado alterado no es motivo de reclamo ni de culpa: es motivo de cuidarse juntos.
SIETE: CUIDARTE TÚ TAMBIÉN LA CUIDA A ELLA.
Revisar tu propia salud sexual, hacerte tus estudios y ser honesto con tu pareja no es solo por ti. Es parte de proteger a la persona que amas.
Esta información es orientativa y no sustituye la consulta médica: lo mejor es que cada quien hable con su médico sobre su caso.
El VPH también causa cánceres en hombres
No es un tema exclusivamente femenino. El virus del papiloma humano está detrás de la mayoría de los cánceres de ano, de buena parte de los de pene y de un porcentaje creciente de los de orofaringe —garganta, base de la lengua y amígdalas—, que en varios países ya superan en número a los de cuello uterino en hombres. Y aquí está el problema: no existe una prueba de tamizaje de rutina para hombres, como sí la hay para mujeres. Por eso la vacunación y la atención a los síntomas pesan todavía más.
Señales que hay que revisar
- Verrugas en pene, escroto, ingle o zona anal: bultitos color piel, a veces en forma de coliflor.
- Bulto, úlcera o cambio de color en el pene que no cicatriza en semanas.
- Sangrado, dolor o bulto anal, sobre todo si hay antecedentes de sexo anal receptivo.
- Dolor de garganta persistente, ronquera de más de 3 semanas, dificultad para tragar o un ganglio duro en el cuello.
- Cualquiera de estas se revisa; la mayoría no será cáncer, pero se descarta.
La vacuna: quién y cuándo
Funciona mejor antes del inicio de la vida sexual, y por eso se aplica en la niñez y la adolescencia. En México se ha incorporado a niñas —y en varios esquemas también a niños— dentro del programa nacional, y en adultos jóvenes puede aplicarse según criterio médico y disponibilidad. Que ya hayas tenido contacto con el virus no la vuelve inútil: protege contra los tipos que aún no has adquirido. Pregunta en tu clínica si te corresponde.
Cómo acompañar sin invadir
- Agenda tú la cita si ella lo permite, y ofrécete a acompañarla; muchas mujeres posponen el estudio por logística, no por miedo.
- Hazte cargo de los niños ese día. Suena menor y es lo que más veces desbloquea la consulta.
- No preguntes «¿de dónde salió eso?» ante un resultado con VPH: el virus puede permanecer años en silencio y culpar a alguien no cambia nada.
- Cuida tu propia salud sexual: condón, pruebas de ITS y honestidad. Es la mitad de la protección de la pareja.
- Y revisa tus estudios de hombre: presión, glucosa, colesterol, y a partir de los 45 a 50 años la conversación sobre próstata.
Fuentes: Organización Mundial de la Salud — VPH y cánceres asociados; CDC; Instituto Nacional de Cancerología (México).
