En México un mal amigo no te deja en ridículo: te deja en la cárcel, en el hospital o en el panteón. Y casi siempre empieza con un favor chiquito.
NO RECIBE DEPÓSITOS NI PRESTA SU CUENTA
"Te van a depositar una lana, me la pasas y te quedas con 500". Así reclutan a los muchachos para mover dinero sucio, y el que aparece en el banco es él, no el amigo. Prestar su cuenta, su tarjeta o su nombre para abrir una es lo mismo. Que se lo aprenda: su cuenta es como su firma, y nadie la usa.
NO GUARDA NADA DE NADIE
La mochila "que te dejo un rato", el paquete "que luego paso por él", la bolsa en su cuarto o en la cajuela. Si lo que hay adentro es ilegal, el delito es de quien lo tiene, y el que lo tiene es él. No importa que no sepa qué es. Que aprenda a decir "yo no guardo nada de nadie", sin explicar.
NO SE SUBE A UN CARRO DONDE HAY SUSTANCIAS
Si alguien en el carro trae droga, un arma o algo que no debería, y los paran, se los llevan a todos. "Yo nomás iba de copiloto" no le ha servido a nadie. Que pregunte antes de subirse, y si no le gusta la respuesta o le da mala espina, no se sube, aunque sea el único.
SE BAJA DEL CARRO SI VAN COMO LOCOS
Si el que maneja va tomado, va a exceso o se pone a jugar carreritas, se baja en el primer alto y te llama. No es exagerado, no es de cobardes: la mayoría de los muchachos que mueren en un choque no iban manejando. De esos pleitos se sale con una denuncia, con una herida o con un muerto, y el que fue "nomás a acompañar" queda igual de metido. Que sepa que darse la vuelta no es dejar solo a un amigo: es no dejar solo a un tonto.
NO GRABA NI COMPARTE FOTOS DE NADIE
Si un amigo le manda la foto íntima de una muchacha "para que la vea", reenviarla es delito, y si ella es menor, es de los delitos más graves que hay. Lo mismo grabar una pelea, una humillación o a alguien que no quiere ser grabado. Borra y no comparte, siempre, sin importar quién se la mandó.
SABE IRSE DE UNA FIESTA
Cuando empiezan a llegar personas que nadie conoce, cuando sacan algo que no debería estar ahí, cuando el ambiente se pone raro, se va. Solo, si hace falta. Aquí entra la palabra clave: una palabra que te manda por mensaje y tú vas por él sin preguntar nada delante de nadie. La conversación es después. El que se va a tiempo es el que cuenta la historia al día siguiente.
Ninguna de estas reglas es contra sus amigos. Es para que él sepa cuál es la línea antes de que un amigo se la ponga enfrente. Porque el amigo de verdad nunca le va a pedir ninguna de estas cosas. El que se las pide ya le contestó la pregunta.
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