EDICIÓN DIARIA
Guía diaria de emergencias y prevención
Inicio/Prevención/Nota
Prevención

Un infarto en una persona con diabetes puede no doler. Avísale a tu familia

Elaborado por Dr. José Rubio Soto
Un infarto en una persona con diabetes puede no doler. Avísale a tu familia

Así puede empezar un infarto en alguien con diabetes: sin dolor en el pecho, solo con cansancio, falta de aire o algo que parece agruras.

Mándale esta información por WhatsApp a quien tenga un familiar con diabetes.

LAS SEÑALES

Le falta el aire aunque esté sentado o haga muy poco esfuerzo. Se cansa de golpe, sin razón. Suda frío, se marea o le dan ganas de vomitar. Siente como agruras, una molestia en la boca del estómago, en la espalda, el cuello, la mandíbula o un brazo. Puede ser una sola de estas cosas, y puede no ser fuerte.

Si aparecen de repente y no se le quitan en unos minutos, sobre todo si tiene varios años con diabetes, trátalo como infarto.

¿QUÉ HACER?

Llama en ese momento al número de emergencias de tu país. No esperes a que le duela el pecho, porque puede que nunca le duela.

Que no maneje ni se vaya caminando a la clínica. Siéntalo, aflójale la ropa y quédate a su lado hasta que llegue la ayuda.

Si se desmaya y no respira, empieza a apretarle el pecho fuerte y rápido, en el centro, y sigue las indicaciones que te den por teléfono hasta que llegue la ambulancia.

Cuando lleguen al hospital, di que tiene diabetes. Eso ayuda a que le revisen el corazón aunque no le duela.

LO QUE NO TIENES QUE HACER

No le des té ni pastillas para el estómago “por si son agruras”. No dejes que se acueste a ver si se le pasa. Y no le hagas caso si dice “nomás estoy cansado”. En un infarto, cada minuto cuenta.

¿POR QUÉ NO DUELE?

Con los años, el azúcar alta va dañando los nervios del cuerpo, también los que llevan el aviso de dolor desde el corazón. El infarto pasa igual, pero la señal llega débil o no llega. Por eso muchas personas con diabetes llegan tarde al hospital, y llegar tarde es lo que lo hace más peligroso.

Pasa más en quienes tienen muchos años con diabetes, en personas mayores y en mujeres.

LO QUE LO PROTEGE

Tener el azúcar, la presión y el colesterol controlados, no fumar y pedirle a su médico que le revise el corazón aunque se sienta bien.

Si tiene diabetes, que no le duela no quiere decir que no sea nada.

Por qué llamar al 911 aunque no estés seguro

En un infarto, la sangre deja de llegar de golpe al corazón. Sin sangre no le llega oxígeno, y si no se atiende rápido, el músculo del corazón empieza a morir. Con tratamiento a tiempo, ese daño se puede evitar o hacer más pequeño.

Por eso no esperes a estar seguro. En México marca al 911 aunque tengas dudas. Los paramédicos empiezan a tratarlo en cuanto llegan, y así recibe atención antes que si lo llevas tú.

Infarto y paro cardíaco no son lo mismo

  • En un infarto, casi siempre el corazón sigue latiendo y la persona sigue despierta.
  • En un paro cardíaco, el corazón deja de latir de repente, la persona pierde el conocimiento y la sangre ya no llega al cerebro.

Un infarto puede terminar en un paro, y las dos cosas son emergencia. Un paro sin atención puede causar la muerte en cuestión de minutos. Un aparato llamado desfibrilador, usado rápido, puede salvarle la vida. Si saben de uno cerca, que alguien vaya por él mientras tú sigues apretando el pecho.

Quién debe estar más pendiente en tu familia

La diabetes tipo 2 es la más común. Una persona tiene más riesgo de tenerla si:

  • Tiene más de 45 años.
  • Tiene familiares con diabetes.
  • Tiene sobrepeso o no hace ejercicio.
  • Ya tiene presión alta o alguna enfermedad del corazón.

Ser hispano o latino también aumenta el riesgo. Por eso, en muchas familias mexicanas conviene que todos se revisen el azúcar, no solo quien ya sabe que tiene diabetes.

Prepárense desde hoy

Además de controlar el azúcar, al corazón le ayuda moverse más, mantener un peso saludable y aprender formas sanas de manejar el estrés. En casa, dejen a la vista el 911 y una hoja con sus enfermedades y las medicinas que toma. Así cualquiera puede dársela a los paramédicos, aunque esté nervioso.