Puedes estar dañando tu cabello todos los días sin darte cuenta. Desde cómo lo lavas hasta cómo lo peinas, algunos hábitos pueden debilitarlo y hacer que se quiebre.
- DORMIR CON EL CABELLO MOJADO.
Cuando tu cabello está húmedo, es más vulnerable a romperse por la fricción con la almohada. Además, mantener el cuero cabelludo húmedo durante mucho tiempo puede favorecer ciertas molestias relacionadas con microorganismos.
Lo recomendable es dejarlo secar antes de acostarte, especialmente si acostumbras dormir con el cabello recogido.
- LAVARLO CON AGUA DEMASIADO CALIENTE.
El agua muy caliente puede resecar el cabello y el cuero cabelludo, especialmente si ya tienes el pelo seco o maltratado.
Mejor utiliza agua tibia y masajea suavemente el cuero cabelludo con las yemas de los dedos.
- RECOGERLO DEMASIADO APRETADO.
Si todos los días utilizas coletas, chongos o trenzas muy ajustadas, podrías estar dañando las raíces.
La tensión constante puede provocar una condición llamada alopecia por tracción, que incluso puede causar pérdida permanente del cabello.
Mándale esta información por WhatsApp a tu hija o a tus hermanas. Son errores que muchas cometemos sin saberlo.
- UTILIZAR DEMASIADO CALOR.
Las planchas, tenazas y secadoras a temperaturas elevadas pueden debilitar el cabello y hacer que se quiebre.
No significa que tengas que dejar de utilizarlas, pero conviene reducir su frecuencia, utilizar temperaturas bajas o medias y evitar mantener el calor demasiado tiempo sobre el mismo lugar.
- CEPILLARLO DESDE LA RAÍZ CUANDO ESTÁ ENREDADO.
Si comienzas desde arriba y jalas con fuerza, puedes terminar rompiendo muchos cabellos.
Lo recomendable es desenredar suavemente desde las puntas e ir subiendo poco a poco, utilizando un peine de dientes anchos cuando sea necesario.
- FROTARLO CON FUERZA CON LA TOALLA.
Después de bañarte, evita tallarte el cabello como si estuvieras secando una prenda.
La fricción puede dañarlo y provocar que se quiebre.
En lugar de eso, envuélvelo suavemente con una toalla para absorber el exceso de agua.
Y recuerda algo importante: que tu cabello se rompa no es lo mismo que perderlo desde la raíz.
Si notas que se te cae demasiado, aparecen zonas sin cabello o cada vez tienes menos volumen, consulta a un dermatólogo. Algunas causas necesitan tratamiento y no se solucionan cambiando de champú.
Cuidar tu cabello no siempre requiere productos caros. Muchas veces comienza cambiando pequeños hábitos todos los días.
