Hay infartos que comienzan sin dolor intenso.
Primera señal: presión o molestias en el pecho. Puedes sentir como si tuvieras un peso encima, una opresión o una incomodidad que dura varios minutos, desaparece y después regresa.
Y aquí está el peligro: algunas personas creen que, como el dolor no es tan fuerte, no puede ser un infarto.
Mándale esta información por WhatsApp a tu familia. Todos deberían conocer estas señales.
Segunda señal: falta de aire. Puedes sentir que te cuesta respirar, incluso sin estar haciendo ejercicio. Y algo que mucha gente no sabe es que puede ocurrir aunque no tengas dolor en el pecho.
Tercera señal: dolor en otras partes del cuerpo. Un infarto también puede provocar molestias en uno o ambos brazos, la espalda, el cuello o la mandíbula. Algunas personas también presentan sudor frío, náuseas o mareos.
Y esto es especialmente importante: las mujeres pueden presentar síntomas menos evidentes, como cansancio inusual, náuseas o falta de aire, aunque el dolor de pecho también es frecuente.
¿QUÉ HACER SI TIENES ESTAS SEÑALES?
Llama inmediatamente al número de emergencias de tu país. No esperes a tener las tres señales ni a sentir un dolor insoportable.
No manejes tú mismo al hospital. Es preferible solicitar una ambulancia, porque el personal de emergencias puede comenzar a atenderte durante el traslado.
Mientras llega la ayuda, permanece en reposo y sigue las indicaciones del servicio de emergencias.
Recuerda algo: un infarto no siempre empieza como lo muestran en las películas, con alguien llevándose las manos al pecho y cayendo al suelo.
A veces comienza con molestias leves. Y reconocerlas a tiempo puede hacer una enorme diferencia.
