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Si ves a un niño así en la calle, no lo juzgues. Podría tener autismo

Elaborado por Dr. José Rubio Soto
Si ves a un niño así en la calle, no lo juzgues. Podría tener autismo

Se tapa los oídos, grita y no te mira. No es un berrinche. Soy doctor, y esto puede ser una crisis de autismo.

Mándalo al grupo de WhatsApp de tu familia. A cualquiera le puede tocar verlo.

¿CÓMO SABER LA DIFERENCIA?

Un berrinche busca algo: un juguete, un dulce, irse. Cuando lo consigue, se acaba. Y muchas veces el niño voltea a ver quién lo está viendo.

Una crisis no busca nada. Pasa porque su cerebro se saturó: mucho ruido, luces fuertes, mucha gente o un cambio que no esperaba. Por eso se tapa los oídos o los ojos. No lo hace a propósito y no puede parar, aunque quiera.

Y no todo lo raro es una crisis. Algunos niños con autismo se mecen o mueven las manos, y eso los calma. Ahí no hay que hacer nada.

LO QUE SÍ AYUDA

No le hables ni le hagas preguntas, ni siquiera “¿estás bien?”. Ya tiene demasiado en la cabeza, y cada palabra es más ruido. No lo toques: eso casi siempre lo empeora. Dale espacio.

A quien sí le puedes hablar es al adulto que lo acompaña. Pregúntale: “¿Te puedo ayudar en algo?”. Esa mamá o ese papá saben qué le funciona a su hijo. A veces la ayuda es algo tan simple como detenerle una puerta, cargarle las bolsas, cuidar a sus otros hijos o decirle dónde hay un lugar más tranquilo.

Y si hay gente viendo, pídeles amablemente que sigan su camino. Entre menos ojos, más rápido se calma.

LO QUE NO TIENES QUE HACER

No lo grabes. No le grites ni lo regañes. Y no le digas a la mamá cómo educar a su hijo: lo que tú ves un minuto, ella lo puede estar viviendo varias veces al día.

SI EL NIÑO ESTÁ SOLO

Si no hay ningún adulto con él, acércate despacio y háblale con voz baja y frases cortas: “Estoy aquí. Te voy a ayudar”. No lo jales ni lo abraces. Quédate cerca, cuida que no se vaya a la calle y llama al número de emergencias de tu país.

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Qué es el autismo y por qué cada niño es distinto

El trastorno del espectro autista, o TEA, es una condición del cerebro y del desarrollo que empieza en la niñez y dura toda la vida. Cambia la forma en que una persona se comporta, se relaciona con otros, se comunica y aprende. Se le dice «espectro» porque cada persona puede tener síntomas muy diferentes, así que no hay dos niños iguales. Hoy no se conocen sus causas. Las investigaciones apuntan a que influyen tanto los genes como factores del ambiente.

Señales que puedes notar en tu propio hijo

  • Le cuesta platicar contigo o no te mira a los ojos cuando le hablas.
  • Tiene intereses muy limitados, casi siempre los mismos.
  • Repite una frase una y otra vez.
  • Pasa mucho tiempo acomodando u ordenando cosas.
  • Parece estar «en su propio mundo».

Una sola de estas cosas no quiere decir que tenga autismo. Pero si notas varias, coméntalo con su médico.

Qué esperar en la consulta

  1. En las revisiones de rutina, el médico debería checar cómo va el desarrollo de tu hijo.
  2. Te puede hacer preguntas o darte cuestionarios sobre cómo crece y se comporta, y sobre los antecedentes de tu familia.
  3. También va a observar cómo se porta tu hijo y cómo se relaciona con otras personas.
  4. Si hay señales de autismo, lo mandará a una evaluación completa. A veces la hace un equipo de especialistas con varias pruebas antes de dar un diagnóstico.

Por qué no conviene esperar

No existe un tratamiento único para el autismo, pero sí muchas formas de ayudar a que el niño crezca y aprenda nuevas habilidades. Entre más pronto se empiece, más probabilidades hay de que mejoren sus síntomas y sus capacidades. La ayuda puede incluir terapias de comportamiento y de comunicación y apoyo para desarrollar habilidades. Si el médico lo considera necesario, también puede incluir el medicamento que te recete para controlar algunos síntomas. Si algo te preocupa, no te quedes con la duda y pregunta en la próxima consulta.