La diabetes puede dejar ciega a una persona sin que le duela nada, y casi siempre se puede evitar con pequeños cambios y con un estudio que poca gente se hace. Envía esta información al grupo de WhatsApp de tu familia
Ese estudio es la revisión de fondo de ojo con un oftalmólogo, una vez al año, aunque vea perfecto. Y en casa, lo que más lo protege es que no se salte la pastilla ni la insulina, que cambie el refresco por agua y que se tome la presión.
¿POR QUÉ PASA?
El azúcar alta va lastimando los vasitos de sangre del fondo del ojo, que son de los más delgados del cuerpo. Empiezan a filtrar líquido, a sangrar, y el ojo hace vasitos nuevos que son todavía más frágiles. Nada de eso duele. Cuando la persona empieza a ver borroso, el daño muchas veces ya está avanzado.
EL ESTUDIO
Le ponen unas gotas para agrandar la pupila y el médico mira la retina por dentro. No duele. Si encuentra daño temprano, hay tratamiento para frenarlo antes de que pierda la vista.
LO QUE NO TIENES QUE HACER
No confundas esta revisión con la de los lentes. Graduarse la vista no revisa la retina. Puede tener lentes nuevos y aun así estar perdiendo la vista por la diabetes.
LOS PEQUEÑOS CAMBIOS
Que se tome la pastilla o la insulina todos los días, aunque se sienta bien. Agua en lugar de refresco y jugos. Que se tome la presión, porque la presión alta también daña esos vasitos. Y si fuma, que lo deje.
LAS SEÑALES DE ALARMA
Si empieza a ver borroso y no se le quita, ve manchas o como moscas flotando, o sombras en la vista, que lo revise un oftalmólogo pronto. Y si pierde la vista de un ojo de golpe, a urgencias.
Ver bien no significa que sus ojos estén bien.
Cuándo le toca el primer estudio
Depende del tipo de diabetes:
- Diabetes tipo 2: en cuanto se la diagnostican, y después cada año.
- Diabetes tipo 1: el primer estudio va dentro de los 5 años siguientes al diagnóstico, y luego cada año.
- Embarazo con diabetes: antes de embarazarse o en los primeros 3 meses, porque en el embarazo el daño puede avanzar rápido. El médico puede pedir que lo repita.
Entre más años lleva con diabetes, más sube el riesgo. Y si el oftalmólogo ya encontró daño, puede citarlo más seguido: en algunos casos, cada 2 a 4 meses.
El día del estudio, acompáñalo
- Las gotas le dejan la vista borrosa y sensible a la luz durante unas horas. Que no regrese solo: llévalo y tráelo tú.
- Lleven lentes de sol para la salida.
- Antes de irse, saquen la cita del año siguiente. Así no se olvida.
La diabetes también trae cataratas y glaucoma
La retina no es lo único en riesgo. Una persona con diabetes tiene el doble de probabilidad de tener glaucoma o cataratas que una sin diabetes, y las cataratas le pueden salir más joven. El glaucoma daña el nervio del ojo y va quitando la vista de los lados. Las cataratas nublan la vista y destiñen los colores. El mismo estudio con gotas sirve para encontrarlos.
El dato que anima: detectar y tratar a tiempo el daño de la retina puede reducir el riesgo de ceguera en 95 por ciento.
Para saber cómo va el control del azúcar, pregunta por la prueba A1C. Es un análisis de sangre que muestra el promedio de los últimos 3 meses.
Lo que es urgencia y lo que no
Si de repente ve destellos de luz, o siente que una cortina le tapa parte de la vista, llévalo a urgencias en ese momento. Puede ser que la retina se esté desprendiendo, y eso es una emergencia médica.
En cambio, cuando le cambian el tratamiento de la diabetes puede ver borroso unos días o semanas. Es pasajero y se quita cuando el azúcar vuelve a su nivel. Coméntalo en la consulta.
