La flama de tu estufa tiene que ser azul. Si es naranja, está soltando más monóxido de carbono.
Mándaselo por WhatsApp a toda tu familia.
Soy paramédico, y esto pasa en muchas casas sin que nadie lo note.
¿POR QUÉ PASA?
El gas necesita aire para quemarse completo. Cuando se quema bien, la flama es azul. Cuando le falta aire, se pone amarilla o naranja, deja hollín negro en las ollas y suelta más monóxido de carbono. Ese gas no tiene color ni olor, y en una cocina cerrada se va juntando sin que te des cuenta.
QUÉ HACER
Primero, abre la ventana mientras cocinas. El aire ayuda a que el gas se queme mejor y a que no se acumule.
Después, revisa los quemadores. Con la estufa apagada y fría, quita la parrilla y la tapa del quemador, y limpia los orificios con un cepillo o un alfiler. La grasa y la comida que se tiran al hervir los tapan. No uses palillos de madera: se pueden romper adentro. Deja que se seque bien antes de volver a prenderla.
Si la limpiaste y la flama sigue naranja, llama a un técnico de gas. Muchas veces el problema es la entrada de aire del quemador, o que la estufa se cambió de gas LP a gas natural, o al revés, sin ajustarla. Eso no lo arregles tú.
CUÁNDO NO ES PELIGRO
Una chispa naranja de vez en cuando es normal. Puede ser polvo, humedad o la sal de algo que se derramó al hervir. Lo que preocupa es cuando la flama se queda naranja o amarilla todo el tiempo.
LAS SEÑALES DE INTOXICACIÓN
Dolor de cabeza, mareo, náusea, cansancio. Se parece a una gripa, pero sin fiebre. Las pistas son dos: le pasa a varios en la casa al mismo tiempo, y se sienten mejor cuando salen.
Si pasa eso, apaga la estufa, abre puertas y ventanas, salgan todos, mascotas incluidas, y llama al número de emergencias de tu país.
Si quieres estar tranquilo, existen alarmas de monóxido de carbono, que no cuestan mucho y suenan antes de que alguien se sienta mal.
Cuando llegue el frío, nunca uses la estufa ni el horno para calentar la casa. Es una forma muy común de intoxicarse con este gas.
SÍGUEME. HAY MÁS SEÑALES COMO ESTA QUE NADIE TE EXPLICÓ.
Cuándo sí es urgencia y hay que llamar al 911
Además del dolor de cabeza, el mareo y la náusea, el monóxido de carbono también puede causar debilidad, vómitos, dolor en el pecho y confusión. Si alguien en casa se ve confundido, no responde bien o se desmaya, llama al 911 en cuanto estén todos afuera, al aire libre. No esperes a ver si se le pasa: este gas puede causar una enfermedad grave y la muerte de forma repentina.
Mientras llega la ayuda.
- Saca a la persona a un lugar con aire fresco, siempre que puedas hacerlo sin quedarte tú dentro mucho tiempo.
- Si está dormida o no despierta bien, no la dejes sola.
- No vuelvas a entrar a la casa a recoger cosas. Espera a que se ventile y a que alguien revise la estufa.
Quiénes están en más peligro
El riesgo mayor es para quien no se da cuenta de que algo anda mal. Una persona dormida o alguien que bebió de más puede morir intoxicado antes de sentir cualquier síntoma. Por eso preocupa tanto una estufa, un fogón o un calentador encendido de noche en un cuarto cerrado. También cuesta reconocerlo porque los síntomas se parecen a los de otras enfermedades, y mucha gente piensa que solo es cansancio.
Errores que juntan el gas sin que lo notes
El monóxido de carbono no sale solo de la estufa. También lo producen el humo de los coches y camiones, las velas, los fogones de gas y los sistemas de calefacción. Se acumula donde no circula aire fresco. Evita esto:
- Dejar el coche encendido dentro de la cochera cerrada, aunque sea un rato.
- Prender velas o un fogón en un cuarto sin ventilación para calentarse.
- Tapar con trapos o cartón las rendijas de puertas y ventanas en temporada de frío.
- Dormir con un calentador de gas prendido y todo cerrado.
