EDICIÓN DIARIA
Guía diaria de emergencias y prevención
Inicio/Salud y cuerpo/Nota
Salud y cuerpo

Señales de que tu esposo podría estar en riesgo de un infarto. Avísale

Elaborado por Dr. José Rubio Soto
Señales de que tu esposo podría estar en riesgo de un infarto. Avísale

Se cansa al subir las escaleras y dice que es la edad. Soy doctor, y ese cansancio puede ser su corazón avisando.

Mándale esto por WhatsApp a tu esposo.

LAS SEÑALES QUE AVISAN ANTES

Muchas personas tienen avisos horas, días o semanas antes de un infarto. No a todos les pasa, pero cuando pasa, casi nadie los relaciona con el corazón.

Se cansa con cosas que antes hacía fácil: subir escaleras, cargar el mandado, caminar rápido. Le falta el aire con poco esfuerzo.

Siente una presión, un peso o un ardor en el pecho cuando hace esfuerzo, y se le quita cuando descansa. Esa es la señal más importante: que aparezca con el esfuerzo y se vaya con el descanso. A veces la molestia no está en el pecho, sino en el brazo, la mandíbula o la espalda.

También puede sentir que el corazón se le acelera o brinca sin razón, o empezar a dormir mal.

La clave es que sea algo nuevo o distinto a como él se sentía antes.

¿QUÉ HACER?

Si ves alguna de estas señales, que vaya al médico esa misma semana, aunque diga que está bien. Que le revisen la presión, el azúcar y el colesterol, y que le hagan un electrocardiograma.

CUÁNDO ES UN INFARTO

Si la presión o el dolor en el pecho no se quita en unos minutos, se pasa al brazo, la mandíbula o la espalda, o viene con falta de aire, sudor frío o náusea, no esperes a ver si se le pasa. Llama de inmediato al número de emergencias de tu país.

No dejes que maneje él, y si no hay otra opción, que alguien más lo lleve. Y no le des ninguna pastilla por tu cuenta: dale una aspirina solo si te lo indica quien te atienda en la llamada.

LO QUE CASI NADIE SABE

Si tiene diabetes, puede tener un infarto sin dolor en el pecho, porque el azúcar alta daña los nervios que avisan del dolor. Ahí las señales son el cansancio, la falta de aire o la náusea.

Y ojo contigo: en las mujeres, el aviso más común es un cansancio raro. En un estudio con mujeres que tuvieron un infarto, menos de 3 de cada 10 tuvieron dolor de pecho antes.

SÍGUEME. TODOS LOS DÍAS COMPARTO ALGO PARA CUIDAR EL CORAZÓN DE TU FAMILIA.

Llama al 911 aunque no estés seguro

En México, el número de emergencias es el 911. Llama aunque no sepas si de verdad es un infarto. Los servicios de emergencia pueden empezar el tratamiento en cuanto llegan, así que lo atienden antes. Mientras más rápido lo atiendan, más se puede evitar o limitar el daño al músculo del corazón.

Si deja de responder

Un infarto y un paro cardíaco no son lo mismo. En el infarto, el corazón casi siempre sigue latiendo. En el paro, el corazón se detiene y la persona pierde el conocimiento. Un infarto puede provocar un paro, y los dos son emergencias.

  1. Si no responde, llama al 911 de inmediato o pide a alguien que llame.
  2. Dile a quien te contesta que la persona no responde.
  3. Haz lo que te indiquen en la llamada hasta que llegue la ayuda.

Cuando la molestia cambia de forma

La molestia en el pecho que sale con el esfuerzo y se calma con el descanso se llama angina. Pasa porque le llega poca sangre al corazón. Puede parecerse a una indigestión o sentirse como dolor en los hombros o el cuello. Ponte alerta si cambia: si aparece estando en reposo, si ya no sigue el mismo patrón o si no se quita con el descanso ni con el medicamento que le recetó su médico. Esa es la forma más peligrosa y puede anunciar un infarto.

Lo que sí pueden cambiar en casa

La edad, el sexo y los antecedentes de la familia no se pueden cambiar. Estos sí:

  • Dejar de fumar, o no empezar.
  • Controlar la presión y el colesterol con comida sana, ejercicio y el medicamento que le indique su médico.
  • Mantener controlada el azúcar si tiene diabetes.
  • Moverse más y cuidar el peso.
  • Buscar formas sanas de manejar el estrés.

Y no te olvides de ti. Las mujeres tienen más seguido una enfermedad del corazón sin síntomas, así que conoce también tu propio riesgo.