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¿Quién supervisa la información médica de Primeros Auxilios? Conoce a nuestro equipo

Elaborado por Dr. José Rubio Soto
¿Quién supervisa la información médica de Primeros Auxilios? Conoce a nuestro equipo

Desde su primer año, Primeros Auxilios se convirtió en una comunidad con millones de seguidores y un alcance que hoy promedia alrededor de 500 millones de reproducciones mensuales. Pero cuando hablamos de salud, llegar a muchas personas también implica una enorme responsabilidad. Por eso queremos contarte quiénes son los profesionales que escriben, revisan y supervisan la información médica que publicamos.

¿QUIÉNES FORMAN PARTE DE NUESTRO EQUIPO?

El Dr. José Rubio Soto es médico cirujano y cuenta con la cédula profesional 1110443. Forma parte del equipo encargado de aportar su conocimiento y experiencia a los contenidos relacionados con medicina y salud que desarrollamos en Primeros Auxilios.

Jaime Lenin Espino Frais es profesional de odontología y cuenta con la cédula profesional 1847753. Su participación nos permite incorporar conocimiento profesional en los contenidos relacionados con salud bucal y temas de su área.

Carlos Alonso Guerrero Álvarez forma parte del equipo en el área de atención prehospitalaria y cuenta con la certificación 21849426. Su experiencia es especialmente importante en contenidos relacionados con emergencias, primeros auxilios y atención antes de llegar a un hospital.

¿CÓMO TRABAJAMOS EN PRIMEROS AUXILIOS?

Nuestro objetivo es convertir información que muchas veces puede resultar complicada en contenido sencillo, práctico y comprensible para cualquier persona, sin perder de vista la responsabilidad que implica hablar de salud.

Por eso, nuestros profesionales participan en la elaboración y/o supervisión del contenido de acuerdo con su área de conocimiento.

Primeros Auxilios tiene un propósito muy claro: ayudar a que más personas sepan cómo prevenir una emergencia, cómo reaccionar ante ella y, sobre todo, reconocer cuándo una situación requiere atención de profesionales.

La información publicada por Primeros Auxilios tiene fines educativos e informativos y no sustituye una valoración, diagnóstico o tratamiento realizado directamente por un profesional de la salud.

Cómo saber si una fuente de salud es confiable

  • Dice quién firma y con qué formación, con nombre completo y cédula profesional verificable.
  • Cita fuentes —instituciones, guías clínicas, estudios— y no solo «los expertos dicen».
  • Tiene fecha y se actualiza: en salud, un texto de hace diez años puede estar equivocado hoy.
  • Distingue lo comprobado de lo que está en estudio, y admite cuando algo no se sabe.
  • Es transparente con su financiamiento y no existe solo para vender un producto.
  • Te dice cuándo acudir con un profesional, en lugar de prometer que puedes resolverlo todo en casa.

Las señales de alarma de la desinformación

  • Promete curar muchas enfermedades distintas con una sola cosa.
  • Habla de una verdad «que los médicos ocultan» o de una conspiración.
  • Se apoya solo en testimonios y en fotos de antes y después.
  • Presiona con urgencia: «compra hoy», «se acaba», «no lo pienses».
  • Usa palabras que suenan científicas pero no significan nada: «desintoxica», «alcaliniza», «limpia la sangre».
  • Ataca a quien pregunta en lugar de responder.

Verifica una cédula profesional en dos minutos

En México, cualquier persona puede consultar el Registro Nacional de Profesionistas de la SEP y comprobar si una cédula existe y a qué nombre y carrera corresponde. Es público y gratuito. Vale la pena hacerlo antes de contratar cualquier servicio de salud, y también cuando alguien se presenta como especialista en redes sociales: la especialidad se acredita con una cédula distinta a la de la licenciatura.

Antes de reenviar una cadena de salud

  1. Busca la afirmación junto con la palabra «falso» o «verificación»: la mayoría de las cadenas ya están desmentidas.
  2. Revisa la fuente original, no la captura de pantalla.
  3. Desconfía de los audios «de un doctor del hospital tal»: son de los formatos más usados para difundir información falsa, porque no se pueden rastrear.
  4. Si hablas de dosis o de medicamentos, no lo reenvíes sin verificar: ahí es donde una cadena causa daño real.
  5. Y si lo compartiste y era falso, corrígelo en el mismo grupo. Eso vale más que no haberlo compartido.

Fuentes: Organización Mundial de la Salud — infodemia y alfabetización en salud; Registro Nacional de Profesionistas (SEP, México); criterios internacionales de calidad de información de salud en línea.