Todos lo hemos vivido: comes frijoles y en unas horas la panza empieza a hacer ruidos y llegan los pedos. A mucha gente le da tanta pena que mejor deja de comerlos. Y eso sí es un error, porque los frijoles son de lo más nutritivo que hay en tu cocina. La buena noticia: hay un truco para que den menos gases, y es gratis. Manda esto al grupo de WhatsApp de tu familia, sobre todo a quien cocina los frijoles en tu casa.
Primero el porqué: los frijoles traen unos azúcares que tu panza no puede digerir. Llegan enteros al intestino, las bacterias que viven ahí se los comen y sueltan gas. O sea que los pedos no son señal de que te caen mal: es tu digestión funcionando.
Ahora el truco. Remoja los frijoles varias horas, de preferencia toda la noche. Y aquí viene lo importante: tira el agua del remojo, enjuágalos y cuécelos con agua limpia. En esa agua se queda parte de los azúcares que dan gases. Ojo: se tira el agua del remojo en crudo, no el caldito de los frijoles ya cocidos. El caldo se queda.
Y si casi no comes frijoles, empieza con porciones chicas y ve subiendo. Tu panza se acostumbra en unos días y los gases bajan solos.
Eso sí: si además tienes dolor fuerte, diarrea constante, sangre en la popó o estás bajando de peso, eso no son los frijoles. Ve al médico.
Esta información es educativa y no sustituye la valoración de un profesional de la salud. Ante una emergencia, llama al 911 o al número de emergencias de tu país.
