Soy psicóloga y muchas personas me confiesan que se murió su perro y tuvieron que aguantarse el llanto, porque en su casa y entre sus amigos se burlaron y les dijeron: “Era un animal, consigue otro”.
Mándaselo a alguien que acaba de perder a su mascota.
Y sí, sabes que era un animal. Lo que los demás no saben es cuánta vida compartías con él.
¿POR QUÉ DUELE TANTO?
Porque no solo extrañas a tu perro o a tu gato. Extrañas tu rutina con él. Llegas a casa y miras al lugar donde siempre te esperaba. El plato sigue ahí. La correa también. Llegas a la misma hora y ya no hay nadie que salga corriendo al escuchar la llave.
Era quien te acompañaba en silencio cuando nadie más estaba. No te juzgaba, no te pedía explicaciones, solo estaba. Y perder eso es un duelo de verdad.
Por eso duele el doble cuando se burlan. Porque además de extrañarlo, tienes que esconder cuánto lo extrañas.
LO QUE SÍ AYUDA
Date permiso de llorarlo, aunque otros no lo entiendan. No tienes que demostrarle a nadie cuánto lo querías.
No te apures a llenar ese lugar porque te lo digan. Si algún día llega otro, que sea porque tú quieres, no para tapar el hueco.
Despídete a tu manera: guarda su collar, imprime su foto favorita, siembra una planta donde le gustaba echarse.
Y habla con alguien que sí haya querido a un animal. Ellos sí van a entender.
Si hay niños en casa, diles la verdad con palabras sencillas. “Se fue a vivir a un rancho” les deja más preguntas que respuestas, y ellos también necesitan despedirse.
Y si conoces a alguien que acaba de perder a su mascota, no le digas “consigue otro”. Dile: “Lo siento mucho, sé cuánto lo querías”. Con eso basta.
SÍGUEME. TODOS LOS DÍAS HABLO DE LO QUE SENTIMOS Y CASI NADIE DICE.
Lo que puedes sentir en estos días
Llorar una pérdida es parte de una reacción normal. El duelo no solo se siente en el corazón; también puede notarse de otras formas:
- En la mente: enojo, culpa, ansiedad, tristeza o desesperación.
- En el cuerpo: problemas para dormir, cambios en el apetito o hasta sentirte enfermo.
- En tu forma de convivir con los demás.
No hay un tiempo fijo para sentirte mejor. Depende de qué tan cercana era la relación, de si la muerte era esperada y de otras cosas. No te compares con nadie.
Pasos para cuidarte mientras pasa
- Intenta mantener horarios para dormir y comer, aunque al principio te cueste.
- Apóyate en tus amigos, tu familia o tu fe, si la tienes.
- Prueba técnicas de relajación o meditación. Pueden ayudar a cuidar tu salud mental.
- No busques consuelo en el alcohol o las drogas. Tomar más de lo normal es una señal de alerta, no un desahogo.
- Si sientes que no puedes solo, busca orientación o terapia para el duelo. A algunas personas les ayuda mucho.
Cuándo pedir ayuda a un profesional
Busca ayuda si pasa el tiempo y sigues así:
- Sufres mucho tiempo después de la pérdida.
- Te sientes muy triste, sin esperanza o sin valor.
- Estás molesto o muy preocupado casi todo el tiempo.
Los adolescentes también pueden pasar por esto. Si tienes hijos de esa edad, ponles atención y recuérdales que pueden hablar contigo, con el consejero de la escuela o con un profesional de la salud. Los problemas de salud mental son reales, pero pueden tratarse, y muchas personas se recuperan.
Cuándo sí es urgencia
Perder a un ser querido es un evento muy estresante. En algunas personas puede aumentar el riesgo de suicidio, sobre todo si tienen depresión, consumen alcohol o drogas, tienen entre 15 y 24 años o más de 60. Llama al 911 o lleva a la persona a urgencias si:
- Habla de querer morir o de quitarse la vida.
- Hace un plan o busca formas de hacerlo, por ejemplo en internet.
- Junta pastillas o consigue un arma.
- Dice sentirse vacía, atrapada o sin motivo para vivir.
- Dice que es una carga para los demás.
- Sufre un dolor que siente que ya no aguanta.
Si alguien está en riesgo, no lo dejes solo y no le restes importancia a lo que dice. Escúchalo sin juzgarlo y pide ayuda de inmediato.
