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Pensó que solo era una mancha, pero 3 años después falleció

Elaborado por Dr. José Rubio Soto
Pensó que solo era una mancha, pero 3 años después falleció

Oscar, de 32 años, pensó que era solo una mancha más en su piel.

No dolía.

No picaba.

No parecía algo grave.

Estaba en su brazo, pequeña, oscura, como cualquier lunar.

Y como muchas personas, decidió ignorarla.

“Seguramente no es nada”, pensó.

Pasaron los meses.

Luego los años.

La mancha seguía ahí.

A veces parecía un poco más oscura.

A veces un poco más grande.

Pero Oscar siempre encontraba una excusa para no revisarla.

Hasta que un día decidió ir al doctor.

Pero ya era tarde.

La mancha que parecía inofensiva resultó ser cáncer de piel.

Los médicos le explicaron que si se hubiera revisado antes, el tratamiento habría sido mucho más sencillo.

Pero Oscar dejó pasar demasiado tiempo.

Y eso hizo toda la diferencia.

La historia de Oscar no es única.

Cada año miles de personas descubren demasiado tarde que un pequeño lunar o una simple mancha era una señal de alerta.

Por eso los dermatólogos recomiendan poner atención a estas señales:

FORMA

Si el lunar o mancha es asimétrica, es decir, una mitad se ve diferente a la otra.

BORDES

Si los bordes son irregulares, dentados o borrosos.

COLOR

Si tiene varios tonos, como negro, café oscuro, rojizo o gris.

TAMAÑO

Si mide más de 6 milímetros o empieza a crecer.

CAMBIOS

Si el lunar cambia con el tiempo, sangra, pica o se inflama.

Si notas algo así en tu piel, no lo ignores.

Acude a un dermatólogo.

Porque a diferencia de Oscar…

tú todavía estás a tiempo.

El «patito feo», la señal que complementa al ABCDE

Los lunares de una misma persona suelen parecerse entre sí. Por eso los dermatólogos buscan al patito feo: ese que no se parece a los demás —distinto color, distinto tamaño, distinta forma— aunque por sí solo no cumpla todos los criterios. Si tienes uno que destaca del resto, ese es el que hay que mostrar. Y si un lunar cambia, pica, sangra o no cicatriza en semanas, esa es señal suficiente por sí sola.

Las zonas que nadie revisa

  • Plantas de los pies, entre los dedos y bajo las uñas. En personas de piel morena, el melanoma más frecuente es el acral, justo en estas zonas: una banda oscura nueva en una uña, que se ensancha o mancha la piel alrededor, se revisa siempre.
  • Cuero cabelludo: pídele a alguien que te lo revise o usa dos espejos.
  • Detrás de las orejas, la nuca y la espalda, donde no alcanzas a ver.
  • Los ojos: existe el melanoma ocular; el examen de la vista anual también sirve para eso.
  • Genitales y boca: raro, pero ocurre.

El mito que más cuesta en México

«La piel morena no se quema» es falso. La piel más pigmentada sí tiene algo más de protección natural, pero también se quema, también envejece con el sol y también desarrolla cáncer de piel; el problema es que se diagnostica más tarde, y por eso el pronóstico suele ser peor. La protección solar aplica para todos los tonos de piel.

Cómo protegerte de verdad

  1. Protector solar FPS 30 o más, de amplio espectro, todos los días. La cantidad importa: una cucharadita para la cara y el cuello, y como dos cucharadas para el cuerpo.
  2. Reaplica cada 2 horas y después de nadar o sudar.
  3. Evita el sol directo entre las 11 y las 16 horas; a esa hora, sombra.
  4. Ropa, sombrero de ala ancha y lentes con filtro UV: protegen más que cualquier crema.
  5. Nada de camas de bronceado. Están clasificadas como cancerígenas.
  6. Revisión de lunares una vez al año con dermatólogo si tienes muchos lunares, piel muy clara, quemaduras solares de la infancia o antecedentes familiares de melanoma.

Fuentes: Academia Americana de Dermatología (AAD) — regla ABCDE y signo del patito feo; Organización Mundial de la Salud — radiación ultravioleta; Sociedad Mexicana de Dermatología.