Soy paramédico y cuando llega el frío, me tocan incendios en casas que empezaron con un aparato que alguien dejó conectado mientras dormía.
Mándalo al grupo de WhatsApp de tu familia.
1. EL CALENTADOR ELÉCTRICO
Es pequeño, pero en Estados Unidos los calentadores portátiles están detrás de casi 4 de cada 5 muertes por incendios de calefacción en casa. ¿Por qué de noche? Porque mientras duermes, una cobija se resbala, una cortina se mueve o alguien dejó ropa encima para que se secara, y nadie se da cuenta hasta que el cuarto está lleno de humo.
Apágalo antes de acostarte. Si quieres el cuarto calientito, préndelo un rato antes y apágalo cuando te vayas a dormir. Déjalo a por lo menos un metro de la cama, las cortinas y la ropa. Y conéctalo directo a la pared, nunca a una extensión: jala tanta corriente que la extensión se calienta y se puede derretir.
2. LA PATINETA, BICI O MOTO ELÉCTRICA
Sus baterías pueden calentarse solas, inflarse y prenderse en segundos, con un humo muy tóxico. Ese fuego es tan fuerte que un extintor casero muchas veces no lo apaga, y puede volver a prenderse horas después.
Cárgala de día, mientras estás despierto. Usa solo su cargador original, nunca uno genérico, y conéctala directo a la pared. No la cargues junto a la puerta: si se incendia, te tapa la salida. Y si la batería se ve inflada, huele raro o se calienta de más, no la vuelvas a cargar.
3. EL CELULAR EN LA CAMA
Muchos niños y jóvenes se duermen con el celular cargando debajo de la almohada o entre las cobijas. Ahí el calor no tiene por dónde salir, el cargador se sobrecalienta y puede prender la almohada. Que lo dejen cargando en el buró o en una superficie dura, lejos de la cama.
¿Y EL CARGADOR SOLO?
Si es original o de buena calidad, dejarlo conectado sin el celular no es peligroso. Lo peligroso son los cargadores piratas, los cables pelados y los contactos flojos. Si tu cargador se calienta sin estar cargando nada, o el contacto tiene marcas negras, desconéctalo y cámbialo.
Si alguna vez se incendia una batería, no intentes apagarla: sal, cierra la puerta y llama al número de emergencias de tu país.
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Arma con tu familia un plan para salir
Prevenir el fuego es la mitad del trabajo; la otra mitad es saber qué hacer si empieza. Siéntense un rato y pónganse de acuerdo:
- Ubiquen dos salidas de cada cuarto: la puerta y, si se puede, una ventana.
- Elijan un punto de reunión afuera, como la banqueta de enfrente o la casa de un vecino.
- Decidan quién ayuda a los niños, a los abuelos y a quien no pueda moverse solo.
- Practiquen la salida por lo menos una vez, de día y con calma.
- Una vez afuera, nadie vuelve a entrar, ni por las mascotas ni por los papeles. Desde ahí llamen al 911.
El humo es más peligroso que las llamas
Más de la mitad de las muertes por incendios se deben a lesiones por inhalación, es decir, al daño en la garganta y los pulmones por respirar humo o calor. Si alguien estuvo cerca del humo, fíjate si tiene:
- Tos con flema o picazón en la garganta.
- Dificultad para respirar.
- Dolor o sensación de opresión en el pecho.
- Dolor de cabeza, ojos irritados o la nariz que moquea.
- Un ataque de asma, si ya padece asma.
Las personas con problemas de corazón o de pulmón pueden empeorar. Si alguien tiene dificultad para respirar o dolor en el pecho, llama al 911. Con síntomas más leves, que lo revise un médico pronto.
Las quemaduras también son serias. Pueden causar hinchazón, ampollas y cicatrices, y se infectan con facilidad porque la piel dañada deja de proteger el cuerpo. Su tratamiento depende de qué tan profundas son y de qué tan grande es la zona quemada.
Qué esperar si te revisan por respirar humo
El médico va a revisar que el paso del aire no esté bloqueado. Puede asomarse a tus vías respiratorias con un endoscopio, que es un tubo delgado con una cámara. También puede pedirte análisis de sangre y estudios para ver cómo funcionan tus pulmones. El tratamiento suele ser con oxígeno y, en algunos casos, con el medicamento que te indique el médico. Algunas personas necesitan un aparato que les ayude a respirar. La mayoría mejora, pero los fumadores y quienes tuvieron una lesión grave tienen más riesgo de quedar con problemas para respirar.
