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Salud y cuerpo

La peligrosa enfermedad que puedes contagiarte por dormir con tu perro o gato

Elaborado por Dr. José Rubio Soto
La peligrosa enfermedad que puedes contagiarte por dormir con tu perro o gato

Dormir con tu perro o gato podría contagiarte de enfermedades graves. Envía esta información al grupo de WhatsApp de tu familia; esta información podría servirles bastante.

Y esto no tiene nada que ver con no quererlos. Son parte de la familia. Pero un estudio de la Universidad de Utrecht analizó mascotas que duermen con sus dueños y encontró que 45% de los perros y 75% de los gatos portaban al menos un microorganismo capaz de contagiar a humanos. Lo más importante: la mayoría de esos animales se veían completamente sanos.

¿QUÉ TE PUEDES CONTAGIAR?

Lo más común son los hongos, como la tiña, que provoca manchas rojas circulares con comezón en brazos, cuello y cara, justo las zonas que tocan al animal mientras duermes. Le sigue la sarna: el ácaro del perro sí se pasa a tu piel por el contacto durante la noche y causa ronchas y comezón intensa, aunque hay un dato que pocos conocen: ese ácaro no sobrevive mucho tiempo en piel humana, así que el problema desaparece cuando tratas al animal. También están las bacterias que viajan en su saliva: una lamida cerca de los ojos puede terminar en conjuntivitis, y una lamida sobre una herida abierta puede causar una infección seria que llegue hasta la sangre. Y si tu mascota trae pulgas, esas pulgas te pican a ti también y pueden transmitirte otras bacterias.

¿CÓMO PASA REALMENTE?

No es por tenerlo en tu casa. Es por el contacto prolongado de cada noche: dormir cara a cara, compartir almohada, recibir lamidas en la boca, los ojos o sobre heridas, y el contacto piel con piel cuando el animal trae hongos o pulgas sin tratar. Los parásitos intestinales, en cambio, casi nunca se contagian por el abrazo directo: entran cuando tocas superficies contaminadas con sus heces y luego te llevas las manos a la boca. Por eso los niños son los más afectados.

¿QUÉ HACER?

No necesitas sacarlo de tu cama. Necesitas 6 hábitos. Uno: desparasítalo cada 3 meses, aunque se vea perfectamente sano. Dos: mantén su tratamiento contra pulgas y garrapatas al día, todo el año. Tres: no compartas almohada ni duermas cara a cara. Cuatro: si te lame la cara o una herida, lava la zona de inmediato con agua y jabón. Cinco: cambia tus sábanas con más frecuencia si tu mascota sube a la cama. Y seis: si tiene hongos, sarna o pulgas, sácalo de la cama solo mientras dura el tratamiento, y después vuelve a dormir con él sin problema.

Dormir con tu mascota no es lo peligroso. Lo peligroso es hacerlo sin desparasitación y sin higiene. Con estos hábitos, ese abrazo de cada noche deja de ser un riesgo.

Esta información es orientativa y no sustituye una consulta médica. Si tú presentas ronchas, comezón persistente o una infección, acude con un médico, y si tu mascota tiene síntomas, llévala al veterinario.

Quiénes deberían evitar compartir la cama

  • Bebés y niños menores de 5 años, por el riesgo de aplastamiento y porque se llevan las manos a la boca constantemente.
  • Personas con defensas bajas: quimioterapia, trasplante, VIH avanzado, uso prolongado de cortisona.
  • Embarazadas, sobre todo si el animal caza o come alimento crudo.
  • Personas con heridas abiertas o piel muy dañada, incluidos quienes tienen pie diabético: una lamida sobre una herida puede terminar en una infección grave.
  • Alérgicos al pelo o al ácaro del polvo: aquí el problema no es el contagio, es que la recámara deje de ser una zona libre de alérgenos.

Y la otra cara: lo que sí aporta

Conviene decirlo, porque el balance importa: varios estudios encuentran que dormir con la mascota no empeora la calidad del sueño en la mayoría de los adultos, y muchas personas reportan sentirse más seguras y menos ansiosas. Hay incluso investigación que relaciona crecer con animales en casa con menos alergias en la infancia. Es decir: el riesgo no está en el vínculo, está en la falta de higiene y de desparasitación.

El calendario mínimo de tu mascota

  • Desparasitación interna según indique el veterinario, y más seguido si caza, sale mucho o convive con niños.
  • Antipulgas y garrapatas todo el año, no solo en calor.
  • Vacunas al día, incluida la antirrábica, que además es obligatoria.
  • Revisión veterinaria anual, y cada 6 meses si ya es mayor.
  • Higiene de la casa: recoger heces a diario, lavar su cama, y lavarte las manos después de manipular su comida o su arenero.

Fuentes: CDC — Healthy Pets, Healthy People; estudio de la Universidad de Utrecht sobre zoonosis y colecho con mascotas; Mayo Clinic — sueño y mascotas.