Ser inocente no basta. Tu hijo puede no haber hecho nada, pero si dice lo equivocado o no sabe estas cosas, puede terminar incriminándose él solo.
Mándale esto por WhatsApp a tu hijo, aunque ya esté grande.
LA FRASE QUE TIENE QUE SABERSE
Si lo detienen, que diga con calma y en voz alta: “Quiero guardar silencio y quiero hablar con un abogado”. Y después, que no diga nada más.
Quedarse callado no basta. En algunos lugares, si no lo dice claramente, lo que diga después sí se puede usar en su contra.
Si no puede pagar un abogado, tiene derecho a que le den uno gratis. Que lo pida.
NO TIENE QUE EXPLICAR NADA
El error más común es querer aclararlo todo. Aunque le digan “solo queremos hacerte unas preguntas” o “si cooperas, te vas rápido”, cualquier cosa que diga se puede usar en su contra, aunque sea inocente. Una palabra mal dicha, los nervios, una contradicción, y su historia ya no se ve igual.
Callar no es lo mismo que mentir. Puede no decir nada, pero nunca tiene que inventar una historia: mentirle a la autoridad sí lo mete en problemas.
QUE NO SE RESISTA, AUNQUE SEA INJUSTO
Que no corra, no empuje y no se jalonee. Manos a la vista y movimientos lentos. Resistirse puede convertirse en un delito aparte, aunque no haya hecho nada. Si la detención fue injusta, eso se pelea después con un abogado, no en la calle.
SU TELÉFONO
Que no lo desbloquee ni dé su contraseña solo porque se la piden. En muchos países, para revisar su celular hace falta la orden de un juez. Y que piense antes de mandar algo: mensajes, fotos y ubicaciones pueden terminar como prueba.
QUE NO FIRME NADA
Ningún papel que no entienda, sobre todo si no está en su idioma. Antes de firmar, que pida hablar con su abogado.
LO QUE NO ES SUYO
Si un amigo le pasa una mochila, un cigarro electrónico, una bolsa o algo que no sabe qué es justo cuando llega la policía, que no lo agarre. En segundos, el problema de su amigo se vuelve suyo.
SABER IRSE A TIEMPO
Si sus amigos empiezan una pelea, un robo, unas carreras o a romper cosas, puede irse. Mucha gente ha terminado detenida solo por estar ahí. Irse a tiempo no es ser cobarde.
UN NÚMERO DE MEMORIA
Que se aprenda de memoria el número de su mamá o de su papá. Si le quitan el celular, no va a tener de dónde sacarlo. Y que pida que avisen a su familia. Si es menor de edad, en muchos países la autoridad tiene que avisar a sus padres.
ENSÁYENLO EN CASA
Saberse algo no es lo mismo que decirlo con nervios. Practiquen la frase en voz alta, aunque sea como juego, hasta que le salga sin pensar. De vez en cuando pregúntale el número de memoria. Y déjale claro que, pase lo que pase, puede llamarte sin miedo a que lo regañes. Un hijo que teme el regaño tarda más en pedir ayuda.
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