Cuando tiras pastillas al escusado o jarabes al drenaje, afectas directamente a los peces y otros organismos acuáticos en el mar. ¿Por qué? Porque las plantas de tratamiento no están diseñadas para eliminar medicamentos: esos compuestos pasan de largo y terminan en ríos, lagos y mares. Hoy te explicamos qué provoca esto, por qué la basura tampoco es la solución… y el lugar correcto donde dejarlos, que es gratis y casi nadie conoce.
Empecemos por el agua. Las plantas de tratamiento están hechas para limpiar desechos orgánicos, no fármacos. Por eso, cuando un medicamento entra al drenaje, sus compuestos químicos pasan de largo. Se han encontrado residuos de antibióticos, hormonas y analgésicos en cuerpos de agua de todo el mundo, incluido México.
¿Y qué pasa con la vida acuática? Los peces y otros organismos absorben esos compuestos todos los días, toda su vida. Son dosis pequeñas, pero constantes. Hay casos documentados de peces con alteraciones hormonales por residuos de medicamentos en el agua.
Pero hay algo todavía más grave, y nos afecta directamente a nosotros: la resistencia bacteriana. Cuando los antibióticos llegan al agua y al suelo, las bacterias del ambiente se exponen a dosis bajitas, que no las matan. ¿Y qué hace una bacteria expuesta a un antibiótico que no la mata? Aprende a resistirlo. Así se fortalecen las superbacterias: infecciones que ya no responden a los medicamentos que tenemos. Es una de las mayores amenazas a la salud en el mundo.
Ahora, quizá estés pensando: "entonces los tiro a la basura y ya". Tampoco. Y por dos razones. Primera: en el tiradero, la lluvia arrastra esos compuestos al suelo y de ahí a los mantos acuíferos. Es el mismo problema, por otra ruta. Segunda: hay riesgo humano directo. Un medicamento en la basura puede terminar en manos de alguien que lo encuentre y lo consuma o lo revenda. O más cerca: un niño o una mascota en tu propia casa pueden sacarlo del bote.
¿Entonces qué hago con ellos? Aquí viene lo que casi nadie sabe: en México existe el SINGREM. Son contenedores blancos que están en muchas farmacias del país: Guadalajara, del Ahorro, Benavides, San Pablo, entre otras. Ahí puedes depositar tus medicamentos caducados o que ya no usas, con todo y envase. Se destruyen de forma controlada y segura. Es gratis, ya existe, y probablemente hay uno a unas cuadras de tu casa.
Un tip práctico: revisa tu botiquín una vez al año. Junta todo lo caducado en una bolsa y déjalo en el contenedor la próxima vez que pases por la farmacia. Cinco minutos, y listo.
Al final, esto es de esos hábitos donde un cambio mínimo tiene un impacto enorme: proteges el agua, proteges a tu familia y le cierras la puerta a las superbacterias. Recuerda: los medicamentos no van al baño ni a la basura. Van al contenedor de la farmacia.
Cómo hacer la limpieza del botiquín
- Saca todo y revisa fechas de caducidad, una vez al año.
- Separa lo caducado, lo que ya no usas y lo que cambió de color, olor o textura.
- Déjalo en su envase para llevarlo al contenedor: así se identifica y se destruye correctamente.
- Tacha tus datos personales de las cajas y recetas antes de desecharlas.
- Guarda lo que sí sirve en un lugar fresco, seco y oscuro: el baño y la cocina son los peores sitios por la humedad y el calor.
- Bajo llave o en alto si hay niños en casa: la intoxicación por medicamentos es de las urgencias pediátricas más frecuentes.
Casos especiales
- Jeringas, agujas y lancetas: en un envase rígido con tapa, marcado como «PUNZOCORTANTES»; muchos centros de salud lo reciben.
- Termómetros de mercurio: ya no se venden y no van a la basura. Si se rompe uno, no uses aspiradora ni escoba: ventila, recoge las gotas con cartón o cinta adhesiva, guárdalas en un frasco cerrado y llévalo a un centro de acopio de residuos peligrosos.
- Medicamentos oncológicos, controlados o inyectables: pregunta en tu clínica; algunos tienen un manejo específico.
- Nunca los regales «porque le pueden servir a alguien»: un antibiótico incompleto o un medicamento sin receta hacen más daño que bien.
Y de paso: no te automediques antibióticos
La otra mitad de la resistencia bacteriana no viene del drenaje, sino de la costumbre de tomar antibióticos para gripas —que son virales— o de dejar el tratamiento a la mitad «porque ya me sentí bien». En México se requiere receta para comprarlos justo por eso. Termina siempre el esquema completo y no guardes los sobrantes para la próxima.
Fuentes: SINGREM (Sistema Nacional de Gestión de Residuos de Envases y Medicamentos, México); COFEPRIS; Organización Mundial de la Salud — resistencia antimicrobiana.
