Cenar tarde no le da un infarto a nadie de un día para otro. El problema es lo que se va sumando: el cuerpo maneja peor la comida de noche, sube de peso, el azúcar y la presión se le van subiendo poco a poco, y eso sí termina cargándole al corazón con los años. Y como nada de eso duele, nadie se da cuenta hasta que ya es un problema. Mándalo al grupo de WhatsApp de tu familia; ahí seguro hay alguien que cena a las 10 y no sabe esto.
Qué cambiar desde hoy: si va a cenar tarde, que cene menos, y nada frito ni muy pesado. Que no se acueste en cuanto termina; lo ideal son 2 horas, y si no se puede, por lo menos que no se vaya directo a la cama.
Cuándo revisarse: si tiene agruras varias veces a la semana, o si nadie le ha tomado la presión ni el azúcar en el último año.
Y lo más importante: si de noche le duele o le aprieta el pecho y además suda frío, le falta el aire o el dolor se le va al brazo o a la quijada, no es la cena. Llama al 911.
Esta información es educativa y no sustituye la valoración de un profesional de la salud. Ante una emergencia, llama al 911 o al número de emergencias de tu país.
