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Salud y cuerpo

Esto le pasa al corazón de tu esposo cuando se enoja mucho. Avísale.

Elaborado por Dr. José Rubio Soto
Esto le pasa al corazón de tu esposo cuando se enoja mucho. Avísale.

En las 2 horas después de un coraje muy fuerte, el riesgo de que le dé un infarto sube varias veces.

Comparte esto con quien en tu casa se enoja por todo.

Casi 5 veces, según un análisis de varios estudios. Y no hace falta estar enfermo para que el enojo le haga daño.

¿QUÉ LE PASA AL CORAZÓN?

Cuando se enoja, su cuerpo suelta adrenalina como si estuviera en peligro. El corazón se acelera, la presión se dispara y las arterias se aprietan. Es decir, el corazón tiene que trabajar más fuerte por tubos más angostos.

Y eso no se quita cuando se calma. En un estudio con adultos sanos, de 26 años en promedio, solo recordar algo que los enojó hizo que sus vasos sanguíneos se abrieran peor hasta por 40 minutos. Si eso le pasa a un joven sano, imagínate a un señor con presión alta o con diabetes.

QUIÉN CORRE MÁS RIESGO

Un coraje de vez en cuando casi no cambia nada. El problema es el que explota todos los días, porque ese daño se va sumando. Y el riesgo es mucho mayor si ya tiene presión alta, diabetes, colesterol alto o si ya le dio un infarto antes.

LO QUE NO TIENE QUE HACER

Desquitarse pegándole a la pared o gritando para “sacarlo”. Mucha gente cree que así se desahoga, pero los estudios dicen lo contrario: el enojo dura más y el cuerpo sigue acelerado.

LO QUE SÍ AYUDA

Salirse un momento de la discusión y retomarla después. Respirar lento, sacando el aire más despacio de lo que lo metes, porque eso le avisa al cuerpo que ya no hay peligro. Salir a caminar. Y si se enoja así todos los días, buscar ayuda: no es debilidad, es cuidarse el corazón.

SI DESPUÉS DE UN CORAJE SIENTE ESTO

Dolor o presión en el pecho, dolor que se le va al brazo, la mandíbula o la espalda, sudor frío, falta de aire o ganas de vomitar: llama al número de emergencias de tu país. Que no maneje él solo al hospital.

Ningún pleito, ningún partido y ningún tráfico vale un infarto. No vale la pena.

SÍGUEME. TODOS LOS DÍAS TE EXPLICO ALGO NUEVO DE TU CUERPO.

Llama al 911 aunque no estés seguro

Muchas familias esperan «a ver si se le pasa». No lo hagas. Si tiene síntomas de infarto, marca al 911 aunque no estés seguro de que lo sea. Los paramédicos empiezan el tratamiento en cuanto llegan. Sin sangre, el corazón se queda sin oxígeno y su músculo empieza a morir. Entre más rápido lo atiendan, más se puede evitar o limitar ese daño.

  1. Marca al 911 y di que sospechas un infarto.
  2. Que deje lo que esté haciendo y se siente.
  3. Quédate con él y mantén la calma. Si sigue alterado, no retomes la discusión.
  4. Abre la puerta o manda a alguien a esperar a la ambulancia.
  5. Ten a la mano los medicamentos que toma y la lista de sus enfermedades para decírselos a los paramédicos.

Si se desploma, es otra emergencia

Un infarto y un paro cardíaco no son lo mismo. En el infarto, el corazón por lo general sigue latiendo. En el paro, el corazón deja de latir de golpe, la sangre deja de llegar al cerebro y la persona pierde el conocimiento. Un infarto puede provocar un paro. Si se cae y no responde, cada minuto cuenta. Sin atención, el paro suele causar la muerte en minutos. Un desfibrilador puede salvarle la vida: es un aparato que da una descarga para que el corazón vuelva a latir bien. Sigue lo que te indiquen en el 911 y pregunta si hay uno cerca.

Lo que sí se puede cambiar para cuidar su corazón

Hay cosas que no se pueden cambiar, como la edad, el sexo o que en su familia haya habido infartos. Pero muchas otras sí:

  • Dejar de fumar o no empezar.
  • Controlar la presión y el colesterol con buena comida, ejercicio y el medicamento que le recete su médico.
  • Mantener bajo control el azúcar en la sangre si tiene diabetes.
  • Moverse más y llegar a un peso saludable.
  • Aprender formas sanas de manejar el estrés.