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Esto le pasa a una niña cuando su papá la abandona.

Elaborado por Dr. José Rubio Soto
Esto le pasa a una niña cuando su papá la abandona.

Soy psicóloga y muchas mujeres llegan a consulta por problemas con su pareja, y cuando hablamos un poco más, la herida empieza mucho antes: con un papá que se fue.

Mándale esto a una mamá que está sacando adelante sola a su hija.

Una niña no entiende por qué su papá se va. Lo que entiende es que la dejó a ella. Y muchas veces se queda con una idea que la acompaña por años: si me hubiera portado mejor, no se habría ido.

CUANDO CRECE

Esa idea no desaparece, se esconde. Y casi siempre sale en el amor.

Puede aguantar a una pareja que la lastima, porque le da más miedo que la vuelvan a dejar que quedarse donde la tratan mal.

Puede vivir con celos y desconfianza, revisando el celular, esperando el día en que él también se vaya.

O puede sentir que el cariño se gana, y desvivirse por complacer a todos para que nadie la abandone.

Y hay algo que muchos no saben: el estrés de esa ausencia también se nota en el cuerpo. Varios estudios han encontrado que las niñas que crecen sin papá tienden a tener su primera menstruación un poco antes. Y en uno que siguió a cientos de niñas en Estados Unidos y Nueva Zelanda, las que perdieron a su papá antes de los 5 años tuvieron varias veces más riesgo de embarazarse en la adolescencia.

NO ES UNA SENTENCIA

Esto no quiere decir que una niña sin papá vaya a salir mal. Lo que más la protege es tener por lo menos un adulto que esté ahí siempre: una mamá presente, un abuelo, un tío, un padrino.

Si eres mamá y estás criando sola, dile muchas veces que no fue su culpa. No le hables mal de su papá frente a ella, aunque tengas razón: ella siente que la mitad de ese papá es ella. Y deja que tenga cerca a un hombre bueno de la familia, para que aprenda cómo se ve un hombre que sí se queda.

Y un papá que trabaja lejos, pero llama, pregunta y está pendiente, no es un papá que abandonó. Lo que más marca a una hija no es la distancia, es sentir que no le importa a su papá.

Si tú creciste sin papá y te reconociste en algo de esto, no estás rota. Esa herida tiene nombre y se puede sanar. Buscar ayuda es el primer paso.

SÍGUEME. TODOS LOS DÍAS HABLO DE LO QUE NADIE NOS ENSEÑÓ DE LA FAMILIA.

Señales de que tu hija necesita más ayuda

Es normal que una niña ande triste o rebelde un tiempo después de un cambio fuerte en casa, igual que puede pasar con la llegada de un hermanito o al entrar a una escuela nueva. Pero hay señales de que puede ser algo más serio:

  • Tiene problemas en más de un lugar: en casa, en la escuela y con sus amigos.
  • Come o duerme muy distinto a como lo hacía antes.
  • Se aísla o le dan miedo cosas que antes no le daban.
  • Vuelve a portarse como más chiquita, por ejemplo, se orina en la cama.
  • Llora seguido o se ve triste casi todo el tiempo.
  • Se golpea la cabeza, de repente se lastima muy seguido o habla de la muerte una y otra vez.

Si notas algo de esto, no esperes a que «se le pase». Mientras antes se atiende un problema emocional, más fácil es tratarlo. Si se deja, se vuelve parte de su forma de ser. Si ves que se está haciendo daño, busca ayuda ese mismo día.

Qué pasa en la consulta

  1. El especialista en salud mental te va a preguntar qué cambios has visto en tu hija y desde cuándo.
  2. También te va a preguntar por su historia de salud y la de la familia, así que cuéntale con calma lo de la ausencia del papá.
  3. Según lo que encuentre, puede proponer terapia de conversación (sesiones para hablar de lo que siente) y, en algunos casos, el medicamento que él le indique.

Su cuerpo también lo resiente

El estrés puede alterar las hormonas, que son las que controlan el crecimiento, el desarrollo y el estado de ánimo. En las niñas, la pubertad suele empezar entre los 8 y los 13 años. Primero crecen los senos, luego sale vello en el pubis y en las axilas, y al final llega la menstruación. Platica con ella antes de que pase, para que no la agarre por sorpresa.