Muchos niños se aguantan la popó en la escuela porque el baño está sucio o les da pena pedir permiso, y en unas semanas eso puede volverse estreñimiento, dolor y hasta accidentes en la ropa sin que ellos se den cuenta.
¿POR QUÉ PASA?
Mientras la popó se queda adentro, el intestino le sigue sacando agua. Se pone dura y seca, y cuando por fin sale, duele. Entonces el niño se vuelve a aguantar, ahora por miedo al dolor. Y así se hace un círculo.
Si esto dura mucho, el intestino se estira y deja de avisar cuando hay ganas. La popó más blanda se sale alrededor de la dura y mancha la ropa. No lo hace a propósito: de verdad no lo siente.
SEÑALES DE QUE SE ESTÁ AGUANTANDO
Hace popó menos de 2 veces por semana, le sale dura o en bolitas, llora o se queja al ir al baño, se esconde, se para de puntitas o aprieta las piernas cuando le dan ganas, o le encuentras manchas en los calzones.
¿QUÉ HACER?
Después de comer, siéntalo en el baño de 5 a 10 minutos, aunque diga que no tiene ganas. Comer despierta al intestino, y es cuando más fácil sale. Que sea todos los días a la misma hora.
Ponle un banquito debajo de los pies. Con las rodillas más arriba que la cadera, la popó sale con menos esfuerzo.
Que tome agua durante el día y que coma fruta, verduras y frijoles.
Y platica con él. Pregúntale si le da miedo o pena el baño de la escuela, y si hace falta, habla con la maestra para que lo deje ir sin problema.
LO QUE NO TIENES QUE HACER
No lo regañes ni lo castigues por los accidentes: eso hace que se aguante más. Y no le des laxantes ni remedios caseros sin que lo revise un médico.
¿CUÁNDO IR AL MÉDICO?
Si lleva más de 2 semanas estreñido aunque hagas todo esto, si ves sangre en la popó, si tiene dolor fuerte de panza o si sigue manchando la ropa. Tiene tratamiento, y mientras antes se atienda, más rápido sale de ese círculo.
Qué va a hacer el médico
Lo primero es vaciar el intestino y ablandar la popó, para que ir al baño deje de doler. Eso se hace con el tratamiento que indique el médico, nunca por tu cuenta. Después viene la parte larga: mantener la popó blanda durante meses, hasta que el intestino recupere su tamaño y vuelva a avisar a tiempo. Si el caso lo necesita, puede mandarlo con un especialista en digestión infantil.
No te desanimes si hay recaídas: este problema reaparece seguido y algunos niños necesitan seguir el tratamiento un buen tiempo. La mayoría responde bien y lo deja atrás conforme crece.
La comida que ayuda y la que estorba
Además del agua, estos cambios en el plato hacen diferencia:
- Dale fruta y verdura todos los días, y cambia el pan y los cereales refinados por versiones de grano entero.
- Los frijoles, las lentejas, los chícharos y las ciruelas son de lo que más ayuda a que la popó salga blanda.
- Baja la comida rápida, los alimentos procesados y el exceso de queso y helado: endurecen la popó.
- Si apenas está dejando el pañal y se estriñe, haz una pausa en el entrenamiento hasta que vuelva a hacer popó sin dolor.
Cuida también sus emociones
Este problema es más común en los niños que en las niñas, y ninguno lo hace por flojera ni por rebeldía. Los accidentes le dan vergüenza, y si encima recibe burlas o castigos, se aguanta todavía más. Celebra cada vez que se sienta en el baño, aunque no salga nada, y toma los accidentes sin drama: se limpia, se cambia y ya. Si notas que la pena le pega fuerte o se empieza a aislar, coméntalo con el médico: a veces conviene un apoyo psicológico mientras el intestino se recupera.
