Si tu hijo siempre tiene sueño, aunque tú pienses que durmió mucho, el problema es que quizá no duerme lo que tú crees.
Mándale esto por WhatsApp a quien tenga hijos con celular.
Soy doctor, y esto lo veo seguido: el niño se acuesta temprano, pero el celular se acuesta con él. Un niño de 6 a 12 años necesita dormir de 9 a 12 horas. Uno de 13 a 18, de 8 a 10. Si se queda con el celular hasta la medianoche y se levanta a las 6, no le alcanza, aunque tú lo hayas mandado a la cama a las 9. Y eso se nota: se concentra menos, anda de malas y le cuesta más la escuela.
LAS NOTIFICACIONES
Cada mensaje que llega en la madrugada puede despertarlo, aunque en la mañana ni se acuerde. A muchos adultos nos pasa igual. Lo más fácil es el modo de no molestar o modo descanso, programado por horario: se prende solo todas las noches y nadie tiene que acordarse. Y puedes dejar que entren las llamadas de mamá y papá, por si algo pasa.
LA LUZ DE LA PANTALLA
La luz del celular le dice a su cuerpo que todavía es de día y frena la hormona que le da sueño. Por eso se acuesta, pero se duerme mucho más tarde. El filtro de luz amarilla ayuda poco si sigue viendo videos, porque lo que está viendo también lo mantiene despierto. Lo ideal es dejar la pantalla una hora antes de dormir. Si en tu casa eso no va a pasar, empieza con 30 minutos. Vale más una regla chica que sí se cumple que una grande que nadie respeta.
“NOMÁS UN VIDEO”
Con el celular en la mano, un video se vuelve una hora. Lo que más funciona es que el celular duerma en otro lugar: en la sala, en la cocina o en tu cuarto. Muchos niños se lo llevan “porque es su alarma”; un reloj despertador barato les quita el pretexto. También puedes usar los controles para papás que ya traen los teléfonos, que bloquean las aplicaciones a partir de cierta hora.
ACUERDO, NO CASTIGO
Las reglas que se imponen se brincan. Decide con él a qué hora se apaga, dónde se queda el celular y qué pasa si no se cumple. Y si tú te duermes con el celular en la mano, él va a hacer lo mismo.
SI DE TODOS MODOS SE LO LLEVA
Va a pasar. Fíjate en las señales: luz debajo de la cobija, ojeras, que le cueste mucho levantarse o que llegue cansado de la escuela. No lo conviertas en pleito; vuelvan a platicar el acuerdo. Pero hay algo que no se negocia: que nunca lo deje cargando debajo de la almohada ni entre las cobijas. La batería se calienta, no tiene por dónde soltar el calor y puede quemarlo o provocar un incendio. Los mismos fabricantes lo advierten.
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Cuando el cansancio no es solo por el celular
Si ya guardan el celular fuera del cuarto y tu hijo sigue cansado, puede haber algo más. Algunas personas que se sienten cansadas de día solo duermen poco, pero otras tienen un trastorno del sueño, es decir, un problema que altera su forma normal de dormir. Además, no solo cuentan las horas: si el sueño se interrumpe seguido, el cuerpo no descansa bien aunque pase mucho tiempo en la cama.
Señales para llevarlo al médico
- Tarda mucho en dormirse, se despierta varias veces o muy temprano y dice que siente como si no hubiera dormido.
- Notas que deja de respirar unos segundos mientras duerme.
- Se queja de hormigueo o punzadas en las piernas y siente que tiene que moverlas.
- Tiene muchísimo sueño de día, aunque duerma sus horas.
- Camina, habla o come dormido.
- El problema ya dura un mes o más.
Lo que también le quita el sueño
El estrés, las presiones en la familia o algo que lo haya asustado o lastimado pueden causar insomnio por días o semanas. La ansiedad, la tristeza que no se quita, el dolor y algunas medicinas también afectan el sueño. La cafeína, el tabaco y el alcohol pueden empeorarlo, así que fíjate si toma refrescos o bebidas con cafeína por la tarde. Pregúntale cómo se siente, no solo a qué hora apagó el celular.
Qué llevar a la consulta
Antes de ir, anota durante una o dos semanas a qué hora se acuesta, a qué hora se duerme, cuántas veces despierta y cómo amanece. Lleva también la lista de medicinas que toma. Con eso, el médico puede distinguir mejor si le faltan horas de sueño o si hay un problema que necesita revisión.
