Muchos jóvenes pasan el día entero con café, refresco o bebidas energéticas en la mano, y de agua casi nada. No lo sienten hoy, pero el cuerpo lleva la cuenta, y la factura llega poco a poco. Envía esta información al grupo de WhatsApp de tu familia; puede evitar que alguien cometa este error.
Lo primero que resiente es el cerebro. Con poca agua aparecen dolor de cabeza, cansancio, menos concentración y hasta mal humor, y casi nadie lo relaciona: piensan que es estrés o que durmieron mal.
Luego los riñones. Necesitan agua para sacar los desechos por la orina. Cuando falta, la orina se concentra, y ahí suben las infecciones urinarias y las piedras en el riñón, que son de los dolores más fuertes que existen.
El intestino también se pone lento: el estreñimiento es mucho más común en quien toma poca agua.
Ahora, lo que casi nadie te dice: no necesitas contar litros. Cada cuerpo necesita distinto según el peso, el clima y cuánto te mueves, y el agua de la comida, la fruta y el café también cuenta. La guía más confiable es tu orina: si está clara o amarillo claro, vas bien; si está oscura, te falta agua.
Empieza con algo simple: un vaso al despertar, una botella siempre a la mano, y cambia el refresco y las bebidas energéticas por agua. Con eso ya cambia mucho.
PÁSALE ESTA INFORMACIÓN A TUS HIJOS Y AL GRUPO DE WHATSAPP DE TU FAMILIA.
