En el tráfico hay una regla que casi ningún papá le enseña a sus hijos, y le puede salvar la vida: cuando te insultan o te pitan, no respondas. No contestas, no volteas, no frenas. Suena a cobardía, pero es lo contrario: es la única forma de ganar una pelea con alguien que no conoces. MÁNDALE ESTO A TUS HIJOS Y AL GRUPO DE WHATSAPP DE TU FAMILIA.
No es exageración. En México se repiten los casos de discusiones de tráfico que terminaron a balazos: por un claxon, por un cerrón, por una mentada. Casi todos empezaron igual: dos personas que no se conocían bajaron el vidrio, se dijeron algo, y uno de los dos traía un arma.
¿POR QUÉ NO RESPONDER?
Porque tu hijo no sabe quién va en el otro carro. Puede ser alguien igual de enojado que él, alguien tomado, alguien armado o alguien que no tiene nada que perder. Y el otro tampoco sabe quién es tu hijo, así que también tiene miedo. Dos personas con adrenalina y miedo, en cinco segundos, toman la peor decisión posible. Contestar no gana nada: el que insulta ya se va a ir. Responder es lo único que lo puede hacer quedarse.
QUÉ HACER
Si le pitan o lo insultan: no contesta, no voltea, no hace señas, no frena. Sigue su camino como si no existieran.
Si el otro se le empareja o le grita: vidrios arriba, seguros puestos, la vista al frente.
Si le cierra el paso: no se baja. Nunca se baja. Bajarse es entrar a una pelea que no sabe cómo termina.
Si lo siguen: no va a su casa. Se va a un lugar con gente y luz, como una gasolinera, una tienda o una caseta de policía, y llama al 911 mientras maneja.
Si le pegan al carro: tampoco se baja. Un espejo se repone; él no.
Y si él fue el que se equivocó, una mano levantada pidiendo disculpa desarma casi cualquier pleito.
Lo más difícil de todo esto es el orgullo. A los 20 años nadie quiere quedar como cobarde. Por eso hay que decírselo con todas sus letras: el que sigue su camino no perdió, llegó a su casa.
Cómo evitar que el pleito empiece
El tráfico pesado y la prisa están entre las razones por las que alguien maneja agresivo. Tu hijo no controla a los demás, pero sí lo suyo:
- Que salga con tiempo: el que va tarde acelera y se enoja con quien le estorba.
- Si va en el carril izquierdo y alguien quiere pasar, que se haga a un lado y lo deje ir.
- Que le dé mucho espacio al que viene rápido: a esa velocidad es más fácil que pierda el control.
- Si alguien se le pega atrás o lo quiere meter en una carrera, que se quite del camino de forma segura.
- Si cree que otro conductor lo sigue o lo acosa, que llame a la policía: en México, al 911.
Lo que de verdad lo protege en el camino
- Cinturón en cada viaje, vaya adelante o atrás: baja cerca de la mitad el riesgo de morir o de quedar gravemente herido en un choque.
- Celular guardado. Quien usa el teléfono al manejar tiene cuatro veces más probabilidades de chocar, y el manos libres no es mucho más seguro.
- Respetar el límite, ajustar la velocidad al camino y al clima, y guardar distancia para alcanzar a frenar.
- Nada de alcohol: aun en poca cantidad afecta su manejo.
Acuerdos en casa antes de darle las llaves
En el mundo, los choques de tránsito son la principal causa de muerte entre los 5 y los 29 años, y el riesgo es más alto el primer año con licencia. Para ese arranque sirven reglas claras:
- Los primeros seis meses, sin amigos a bordo o máximo uno, y de regreso antes de las 9 o 10 de la noche.
- Practicar contigo en distintas calles, horarios y climas, y poner el ejemplo cuando tú manejas.
- Las reglas, por escrito y a la vista; se actualizan conforme gane experiencia.
