Si alguien de tu familia está sufriendo un infarto, tienes solo unos minutos para actuar. Lo que hagas antes de que llegue la ambulancia podría marcar la diferencia entre la vida y la muerte.
Lo primero que debes saber es que un infarto ocurre cuando una de las arterias que llevan sangre al corazón se bloquea. Mientras más tiempo pase sin recibir atención médica, mayor será el daño al músculo del corazón. Por eso cada minuto cuenta.
Estas son las recomendaciones más importantes.
- Aprende a reconocer los síntomas.
El síntoma más común es un dolor o presión intensa en el pecho, como si algo muy pesado lo estuviera aplastando.
Ese dolor también puede extenderse al brazo izquierdo, ambos brazos, la espalda, el cuello, la mandíbula o incluso el estómago.
Además, la persona puede presentar dificultad para respirar, sudor frío, náuseas, mareo o una sensación de que “algo muy malo está pasando”.
En mujeres, adultos mayores y personas con diabetes, los síntomas pueden ser diferentes y más difíciles de reconocer. Algunas personas solo sienten falta de aire, cansancio extremo o molestias en la espalda o la mandíbula.
- Llama inmediatamente al número de emergencias.
No esperes a ver si el dolor desaparece.
Muchas personas pierden un tiempo muy valioso pensando que es una indigestión o que “ya se le va a pasar”.
Mientras más rápido reciba atención médica, mayores serán sus posibilidades de sobrevivir y de evitar un daño permanente en el corazón.
- Mantén a la persona tranquila y evita cualquier esfuerzo físico.
Ayúdala a sentarse o recostarse en una posición cómoda.
Afloja la ropa que pueda dificultar la respiración, como corbatas, cinturones o cuellos muy ajustados.
No permitas que camine, suba escaleras o intente continuar con sus actividades, porque eso obliga al corazón a trabajar aún más.
- Si está consciente, no es alérgica a la aspirina, no tiene sangrado activo y un profesional de emergencias no indica lo contrario, puede masticar una aspirina de dosis regular o varias de baja dosis.
Masticarla permite que se absorba más rápido que si simplemente se traga.
La aspirina puede ayudar a disminuir la formación de coágulos mientras llega la ayuda médica.
Si la persona ya fue diagnosticada con una enfermedad del corazón y su médico le indicó usar nitroglicerina en estas situaciones, ayúdala a tomar únicamente el medicamento que le fue recetado. Nunca le des medicamentos que pertenezcan a otra persona.
- Si pierde el conocimiento, verifica si respira normalmente.
Si deja de respirar o solo hace jadeos ocasionales, comienza reanimación cardiopulmonar, conocida como RCP.
Empuja fuerte y rápido en el centro del pecho, permitiendo que el tórax vuelva a subir entre cada compresión.
Si hay un desfibrilador externo automático, o DEA, pídele a alguien que lo traiga. Estos equipos dan instrucciones por voz y están diseñados para que cualquier persona pueda utilizarlos mientras llegan los servicios de emergencia.
- Nunca permitas que conduzca un vehículo.
Muchas personas intentan manejar hasta el hospital y algunas pierden el conocimiento durante el trayecto.
Es mucho más seguro esperar una ambulancia o que otra persona la traslade si el servicio de emergencias así lo indica.
Y una recomendación que puede salvar muchas vidas: aprende RCP antes de necesitarla.
Dedicar unas horas a un curso puede parecer poco importante hoy, pero algún día podrías convertirte en la única oportunidad de supervivencia para un familiar, un amigo o incluso un desconocido.
Ojalá nunca tengas que enfrentar una situación así. Pero si algún día ocurre, conocer estos pasos puede ayudarte a mantener con vida a alguien hasta que llegue la atención médica.
Guarda esta información y compártela con las personas que más quieres. Nunca sabes cuándo puede salvar una vida.
