Un terremoto puede durar solo unos segundos, y lo que hagas durante ese tiempo puede marcar la diferencia entre salir ileso o poner tu vida en riesgo. Por eso aquí te compartimos las recomendaciones más importantes para protegerte a ti y a los que amas. Envíale esta información al grupo de WhatsApp de tu familia. Ojalá nunca la necesiten, pero si algún día ocurre un sismo, podría hacer una gran diferencia.
Agáchate, cúbrete y sujétate. Si estás dentro de un edificio, ponte debajo de una mesa o escritorio resistente y protege tu cabeza y cuello con los brazos.
No corras hacia las escaleras ni intentes salir mientras está temblando. Muchas personas resultan heridas por caídas, vidrios o escombros al intentar evacuar durante el movimiento.
Aléjate de ventanas, espejos, lámparas, estantes y cualquier objeto que pueda caer. La mayoría de las lesiones ocurren por objetos que se desprenden.
Si estás en la calle, aléjate de edificios, postes, árboles, anuncios espectaculares y cables eléctricos. Busca un espacio abierto hasta que termine el sismo.
Si vas conduciendo, disminuye la velocidad y detente en un lugar seguro. Evita puentes, túneles, pasos elevados y cables de alta tensión. Permanece dentro del vehículo hasta que deje de temblar.
Después del sismo, prepárate para posibles réplicas. No regreses de inmediato a edificios dañados y revisa si hay fugas de gas, incendios o cables eléctricos caídos.
Nunca podremos evitar un terremoto, pero sí podemos estar preparados. Comparte esta información con tu familia, guárdala y habla de ella en casa. En una emergencia, saber qué hacer puede salvar vidas.
El «triángulo de la vida» es un mito: no lo compartas
Circula una cadena que aconseja acostarse junto a los muebles en vez de debajo. Protección Civil, la Cruz Roja y los organismos sismológicos lo han desmentido de forma repetida. Lo que salva vidas, y está respaldado por décadas de datos, es agacharse, cubrirse y sujetarse: al piso, bajo una mesa firme, protegiendo cabeza y cuello, sujetándote de la pata del mueble para que no se mueva. La mayoría de las lesiones vienen de objetos que caen, no del colapso completo del edificio.
Los primeros 60 segundos después
- Revisa a quienes están contigo y atiende heridas evidentes.
- Cierra la llave del gas y no enciendas cerillos, velas ni el interruptor de la luz si hueles gas: abre ventanas y sal.
- Usa calzado cerrado antes de caminar: el vidrio roto es la causa número uno de lesiones después de un sismo.
- No uses el elevador y baja por las escaleras si tu edificio está dañado.
- Manda mensajes, no llamadas: la red se satura y los mensajes pasan mejor y gastan menos batería.
- Espera réplicas: pueden llegar minutos, horas o días después, y muchas veces son las que tiran lo que quedó dañado.
Si tienes alerta sísmica, esos segundos valen
En la Ciudad de México y varias ciudades del país, la alerta puede dar de 10 a 60 segundos antes de que llegue el movimiento fuerte. Con ese tiempo no se corre a la calle desde un piso alto: se usa para ubicarse en la zona de menor riesgo, alejarse de ventanas, ayudar a quien no puede moverse solo y, si estás en planta baja y la salida está a pocos pasos, salir con calma. Ten la alerta activada en el celular y súbele el volumen de noche.
La preparación que se hace en un fin de semana
- Ancla a la pared libreros, roperos, la tele y el boiler.
- Mochila de emergencia con agua, linterna, radio, silbato, botiquín, copias de documentos y efectivo en billetes chicos.
- Punto de reunión familiar y un contacto en otra ciudad al que todos llamen.
- Aprende dónde están las llaves de gas, agua y el interruptor eléctrico, y cómo cerrarlos.
- Zapatos y linterna debajo de la cama: muchos sismos ocurren de madrugada.
- Participa en los simulacros. Lo que se practica es lo que sale solo cuando tiembla de verdad.
Fuentes: Coordinación Nacional de Protección Civil (México); Cruz Roja Mexicana; Servicio Geológico de Estados Unidos (USGS) — «Drop, Cover and Hold On» y desmentido del triángulo de la vida.
