Sus vacunas salvaron a millones de niños, pero él nunca buscó la fama: jamás le puso su nombre a ninguna, y la única vez que una llevó el nombre de alguien de su familia, fue el de su hija.
Se llamaba Maurice Hilleman. Creó más de 40 vacunas, y de las 14 que hoy se recomiendan para los niños, 8 salieron de su equipo: sarampión, paperas, hepatitis A y B, varicela, neumonía y dos contra la meningitis.
La historia de su hija es la más bonita. En 1963, Jeryl Lynn tenía 5 años y se enfermó de paperas. Su papá le tomó una muestra de la garganta, la llevó al laboratorio y, con paciencia, debilitó el virus hasta convertirlo en vacuna. La primera en probarla fue su otra hija, Kirsten. Hoy, más de 60 años después, la vacuna de las paperas en todo el mundo sigue saliendo de esa muestra, y lleva el nombre de Jeryl Lynn.
En 1957 leyó en el periódico que había un brote de gripe en Hong Kong. Presintió que sería una pandemia, consiguió el virus y convenció a los laboratorios de producir vacunas sin esperar. Cuando la gripe llegó a Estados Unidos, ya había 40 millones de dosis listas.
Nació en una granja de Montana, en Estados Unidos. Su mamá murió cuando él era bebé y lo criaron sus tíos. Le daba miedo que, si su nombre aparecía en sus vacunas, la gente pensara que quería vender algo. Por eso casi nadie lo conoce.
Murió en 2005. Muchos científicos dicen que salvó más vidas que cualquier otro del siglo 20.
Probablemente alguna de sus vacunas te la pusieron a ti, o a tus hijos.
¿Tú lo conocías?
Qué son las paperas y el sarampión
Hoy casi no se ven, pero antes eran muy comunes. Las paperas las causa un virus. Empiezan con fiebre, dolor de cabeza, dolores musculares, cansancio y falta de hambre. Después se inflaman las glándulas de la saliva que están bajo las orejas o la mandíbula, de un lado de la cara o de los dos. Los síntomas duran de siete a 10 días. Se contagian por estar con alguien que tiene la enfermedad. Las complicaciones serias son muy raras.
El sarampión también lo causa un virus, y pasa muy fácil de una persona a otra. Su señal más conocida es una erupción roja con manchas que empieza en la cabeza y baja al resto del cuerpo. Puede venir con:
- Fiebre.
- Tos.
- Moqueo.
- Ojos rojos e irritados (conjuntivitis).
- Malestar general.
- Manchitas blancas dentro de la boca.
A veces el sarampión lleva a problemas serios. No lo confundas con la rubéola: también da erupción y comezón, pero es otra enfermedad.
Por qué la vacuna es la mejor defensa
Ni las paperas ni el sarampión tienen tratamiento. Lo que sí existe es una vacuna que protege contra las dos y también contra la rubéola: la triple viral. Antes de los programas de vacunación, las paperas eran muy comunes en recién nacidos, bebés y jóvenes. Hoy son muy poco frecuentes. Eso no pasó por suerte: pasó porque millones de niños se vacunaron.
Qué hacer para que tus hijos estén protegidos
- Llévalos a sus consultas de niño sano. Un recién nacido suele ir con el pediatra cada mes. Cuando se acerca a su primer año, la mayoría ya no necesita ir tan seguido.
- Aprovecha esas citas. Ahí le ponen sus vacunas y le revisan cómo va creciendo y desarrollándose.
- Guarda su cartilla de vacunación en un lugar seguro y llévala a cada consulta.
- Si se te pasó alguna cita, pide otra cuanto antes y pregunta a su médico qué vacunas le faltan.
Cuándo llamar al médico sin esperar
Casi todos los niños se enferman, y no siempre es fácil saber qué es serio. Aprende a reconocer las señales de alarma más comunes, pero sobre todo confía en tu intuición: si algo de tu bebé te preocupa, llama de inmediato a un profesional de la salud.
Avísale a su médico si notas fiebre con una erupción roja que baja desde la cabeza, o la cara hinchada debajo de las orejas. Mientras te orientan, evita que conviva con otros niños, porque las dos enfermedades se contagian.
