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Salud y cuerpo

Esta es la forma correcta de limpiar los oídos de tu hijo para no lastimarlo

Elaborado por Dr. José Rubio Soto
Esta es la forma correcta de limpiar los oídos de tu hijo para no lastimarlo

Esa cerilla no es suciedad: protege su oído. Soy doctor, y quitársela con cotonete puede lastimarlo.

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Los oídos se limpian solos. La piel de adentro se va moviendo poco a poco hacia afuera y saca la cerilla sola. El cotonete, o hisopo, hace lo contrario: la empuja más adentro, donde se atora y ya no puede salir.

Y además lastima. Puede cortar la piel del oído o romper el tímpano. En Estados Unidos, unos 34 niños llegan cada día a urgencias por lastimarse el oído con un cotonete. Dos de cada tres tenían 8 años o menos, y la mayoría se lastimó solito, limpiándose él mismo. Así que guárdalos donde no los alcance.

LA FORMA CORRECTA

Después del baño, límpiale solo la parte de afuera: la oreja y la entrada del oído, con una toallita húmeda o con la punta de la toalla. Nada hacia adentro. Ni cotonete, ni pasadores, ni las famosas velas para los oídos.

CUÁNDO IR AL MÉDICO

Si le duele el oído, si no oye bien, si dice que lo siente tapado o si le sale líquido o sangre. Ahí que lo revise un médico. Él sabe cómo sacar la cerilla sin lastimarlo.

Y esto también va para ti: tus oídos tampoco necesitan cotonete.

SÍGUEME PARA QUE NO SE TE PASE EL PRÓXIMO CONSEJO.

Si crees que tiene cerilla atorada

  1. No intentes sacarla tú. Ni con cotonete, ni con la uña, ni con agua a presión. Todo eso puede empujarla más.
  2. Fíjate en cómo se comporta. ¿Te pide que le repitas las cosas? ¿Sube mucho el volumen de la tele? ¿Se toca la oreja seguido?
  3. Revisa por fuera la oreja. Busca hinchazón, enrojecimiento, bolitas o cambios de color. Son señales de que algo en el oído no está bien.
  4. Anota lo que notas y desde cuándo. Eso le sirve al médico.
  5. Haz cita para que lo revisen. Mientras tanto, sigue limpiando solo por fuera.

Por qué importa que oiga bien

El sonido entra por el canal del oído y hace vibrar el tímpano. De ahí pasa a unos huesitos que lo llevan a la parte de adentro, que lo convierte en señales para el cerebro. Esa parte de adentro también ayuda a mantener el equilibrio. Si la cerilla se acumula, el sonido no llega bien. Lo mismo pasa cuando hay líquido detrás del tímpano o cuando el tímpano está perforado. La buena noticia es que este tipo de problema para oír muchas veces se revierte con tratamiento o con cirugía. Pero si no se atiende, puede empeorar. Por eso no hay que dejarlo pasar.

Señales en un bebé que todavía no habla

Las infecciones de oído son la razón más común por la que los papás llevan a sus hijos al médico. Tres de cada cuatro niños tienen al menos una en su primer año de vida. Pasa porque unos tubitos que hay dentro del oído se tapan con líquido y moco. Un bebé no te va a decir «me duele». Pon atención si:

  • Se jala o se tironea las orejas.
  • Llora más de lo normal.
  • Le sale secreción del oído.
  • Le cuesta trabajo dormir.
  • Pierde el equilibrio más de lo usual.
  • No reacciona bien a los sonidos.

Si ves varias de estas cosas, llévalo a revisar. No lo dejes para después.

Qué esperar en la consulta

El médico va a mirar dentro del oído con un aparato con luz llamado otoscopio. No duele, aunque a algunos niños les da miedo. Ayuda que lo cargues y le hables con calma. Así puede ver si hay cerilla acumulada, si el tímpano está bien o si hay infección. Con frecuencia, las infecciones de oído se quitan solas, y el médico puede recomendar algo para el dolor. Las más fuertes, y las que les dan a los bebés, pueden necesitar antibióticos. Dale solo el medicamento que te recete tu médico, y sin suspenderlo antes de tiempo. A los niños que se enferman del oído muy seguido a veces les ponen unos tubitos con una cirugía pequeña. Esos tubitos bajan la presión dentro del oído para que vuelva a oír bien. Si te preocupa algo, pregunta en la consulta. No te quedes con la duda.