El problema no es el celular: es que con él en la mano se quedan sentados en el baño mucho más tiempo, y esa postura hace que la sangre se acumule en las venas del ano hasta que se inflaman.
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¿POR QUÉ PASA?
La taza del baño no sostiene la parte de abajo del cuerpo como una silla. Mientras más tiempo te quedas ahí, más presión cargan esas venas. Y si encima estás encorvado viendo el celular, peor.
En un estudio, quienes usaban el celular en el baño tuvieron 46% más riesgo de hemorroides. Casi 4 de cada 10 se quedaban sentados más de 5 minutos; de los que no lo usaban, solo 7 de cada 100.
QUÉ HACER
Que el celular se quede afuera del baño.
Entre 3 y 5 minutos es lo ideal. Si no pasa nada, que se levante y lo intente más tarde, en lugar de quedarse esperando.
Que no puje con fuerza. Y para que no haga falta, mucha agua y comida con fibra: frutas, verduras, frijoles y avena.
LAS SEÑALES
Sangre roja en el papel, comezón, ardor o una bolita en el ano. Casi siempre son hemorroides, pero si hay sangre, que lo revise un médico, porque también puede ser otra cosa.
Y esto no es solo para los jóvenes. Si tú también te llevas el celular al baño, el consejo es para ti.
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Cómo aliviar las molestias en casa
Si las molestias ya empezaron, hay cosas sencillas que ayudan. Para muchas personas, los síntomas de las hemorroides externas, que son las que se forman debajo de la piel alrededor del ano, se quitan en pocos días.
- Date baños de agua tibia varias veces al día. Puede ser un baño normal o un baño de asiento, que es sentarte en unos cuantos centímetros de agua tibia dentro de una tina de plástico especial para eso.
- Si el dolor no te deja, toma el analgésico que te indique tu médico.
- Para la comezón, la hinchazón y el dolor leve de las hemorroides externas hay cremas, ungüentos y supositorios de venta libre. Pide que te orienten antes de usarlos.
- Si la comida no te da suficiente fibra, pregúntale a tu médico por un suplemento de fibra o un ablandador de heces, que hace que la popó salga más suave.
Errores que empeoran las cosas
- Frotarte o limpiarte con fuerza. Eso irrita más la zona. Mejor límpiate con toques suaves.
- Aguantarte las ganas. Cuando sientas que necesitas ir al baño, date el tiempo de hacerlo.
- Tomar laxantes por tu cuenta. Úsalos solo si un profesional de la salud te los indica.
- Creer que hay que ir al baño todos los días. No hace falta. Se habla de estreñimiento cuando vas menos de tres veces por semana o las heces salen duras y secas.
- Pasarte el día sin moverte. Hacer suficiente ejercicio ayuda a prevenir el estreñimiento.
- Olvidarte de tus medicinas. Pregúntale a tu médico si alguna de las que tomas puede estreñirte.
Quiénes tienen más riesgo
Las hemorroides aparecen cuando hay demasiada presión en las venas del ano. Además de pasar mucho tiempo sentado en el baño, eso les pasa más a quienes:
- Tienen estreñimiento o diarrea muy seguido.
- Comen poca fibra.
- Están embarazadas.
- Son mayores, porque con la edad se debilitan los tejidos que sostienen esa zona.
- Cargan cosas pesadas con frecuencia.
Cuándo ir al médico y qué esperar
Las hemorroides internas casi nunca duelen, pero pueden sangrar. Verás sangre roja brillante en la popó, en el papel o en la taza. A veces una se sale por el ano (eso se llama prolapso) y ahí sí causa dolor y molestia. Ve a consulta si tienes sangrado, dolor, una bolita que se sale o cambios en tu forma de ir al baño. En el ano también puede haber grietas, abscesos (bolsas de pus) u otras enfermedades con síntomas parecidos, como secreción o inflamación. Por eso conviene que te revisen.
En la consulta, el médico te preguntará por tus síntomas y tu historial. Luego puede revisar la piel alrededor del ano o hacerte un examen rectal digital: mete un dedo con guante y lubricante para buscar bultos. También puede pedirte una anoscopía, una prueba para ver por dentro del ano. Es normal sentir vergüenza, pero mientras más detalles le des, mejor podrá ayudarte.
