Hay cosas que a tu hija nadie le enseña, ni en la escuela ni en la casa, y que pueden ayudarla a evitar situaciones muy difíciles. Soy psicóloga clínica y quiero compartirte 3 herramientas que pueden servirle toda la vida.
- Aprende a decir NO sin sentirte culpable.
Tu hija debe saber que no está obligada a dar abrazos, aceptar invitaciones o hacer cosas que la incomodan solo para quedar bien con los demás. Decir NO no la convierte en una niña grosera. Le enseña a poner límites y hacerse respetar.
- No confundas el cariño con el control.
Enséñale que una persona que la quiere no tiene derecho a decidir con quién habla, cómo se viste o qué puede hacer. Los celos, las amenazas y el control no son pruebas de amor. Y esto aplica tanto para sus amistades como para sus futuras relaciones de pareja.
- No creas todo lo que alguien dice de ti.
Si alguien le dice que es fea, tonta o que no sirve para nada, eso no significa que sea verdad. Enséñale a escuchar las críticas sin permitir que las palabras de otras personas definan cuánto vale.
Y algo muy importante: tu hija debe saber que, si alguna vez alguien la hace sentir incómoda, asustada o le pide guardar un secreto que la lastima, puede acudir a ti o a otro adulto de confianza sin miedo a ser castigada.
Porque no siempre podrás estar a su lado para protegerla, pero sí puedes darle herramientas para que aprenda a cuidarse.
Y tú, ¿qué consejo le darías a una niña para que nunca permita que nadie la haga sentir menos?
Quién puede hacerle daño a tu hija
Muchas mamás y papás piensan que el peligro viene de un desconocido en la calle. Pero la mayoría de quienes abusan sexualmente de un niño lo conocen: pueden ser amistades de la familia, vecinos o personas que lo cuidan. Casi una tercera parte de los abusadores son parientes del niño. Por eso, enseñarle a decir NO también vale dentro de la casa y con la familia.
El abuso sexual no siempre incluye contacto físico. Mostrarle los genitales a un niño, presionarlo para tener relaciones sexuales o usarlo en pornografía también es abuso.
Señales de que algo no anda bien
El maltrato puede ser físico, sexual o emocional. No cubrir las necesidades de un niño también es maltrato. Casi siempre deja más heridas emocionales que físicas, así que fíjate en cambios como estos:
- Tiene problemas en más de un lugar: en la escuela, en casa y con sus amigos.
- Come o duerme distinto que antes.
- Se aísla o tiene miedo de cosas que antes no le asustaban.
- Vuelve a portarse como más pequeña, por ejemplo, se orina en la cama.
- Está triste o llora seguido.
- Se lastima a sí misma o habla mucho de la muerte.
- Se vuelve violenta. Si es más grande, puede consumir alcohol o drogas, o intentar huir de casa.
Un cambio aislado puede ser pasajero, por ejemplo, por entrar a una escuela nueva o por la llegada de un hermanito. Lo que preocupa es que las señales se junten o no se quiten.
Si tu hija te cuenta algo
- Mantén la calma. Si te ve alterada, puede arrepentirse de haber hablado.
- Escúchala sin interrumpir y créele.
- Dile que hizo bien en contártelo y que no es su culpa.
- No la regañes ni la castigues por haber guardado el secreto.
- No enfrentes tú sola a la persona que señaló. Busca apoyo.
- Llévala con un profesional de la salud o un especialista en salud mental. En la consulta revisarán sus síntomas y su historia familiar, y pueden recomendar terapia de conversación u otro tratamiento.
Cuándo pedir ayuda de inmediato
Si sospechas que tu hija u otro niño sufre maltrato, abuso o descuido, denúncialo a la policía o a la agencia local de bienestar infantil. Si está en peligro en este momento, habla de quitarse la vida o se está haciendo daño, llama al 911 sin esperar. Conviene atender estos problemas desde el principio. Con el tiempo se vuelven parte de su forma de ser y cuesta más tratarlos.
