Una niña se dio cuenta de que un desconocido la venía siguiendo y no siguió caminando sola: se metió a la tienda más cercana, le hizo señas a la señora que atendía y eso la protegió.
Eso es justo lo que tu hija tiene que saber. Si siente que alguien la sigue, que se meta al primer negocio abierto y le diga a quien atiende: "Me vienen siguiendo". Donde hay gente, quien la sigue pierde la ventaja.
Y que no se vaya directo a su casa. Es lo primero que se le va a ocurrir, pero así le enseña dónde vive.
SI LA SIGUEN
Que no se quede callada por pena ni por miedo a exagerar. Que no se meta a una calle sola para tratar de perderlo. Si trae celular, que te llame a ti o al 911 desde adentro del negocio, y que se quede ahí hasta que llegues tú o alguien de confianza.
SI LA QUIEREN AGARRAR
Aquí la regla es una: nada de portarse bien. Tiene que gritar, patear, jalarse y hacer todo el escándalo que pueda.
Y gritar algo que la gente entienda: "¡Esta persona no es mi papá!" o "¡Me quieren llevar!". Un "¡ayuda!" se puede confundir con un berrinche; esas frases no.
SI SE ACERCA UN CARRO
Muchos intentos empiezan desde un carro: alguien que pregunta una dirección o le ofrece un aventón. Que nunca se acerque a la ventana. Un adulto que necesita ayuda se la pide a otro adulto, no a una niña.
Si un carro la sigue, que se dé la vuelta y corra en sentido contrario. Para alcanzarla, el carro tiene que dar la vuelta, y eso le da tiempo.
LO QUE TE TOCA A TI
Dile que nadie la va a recoger de ningún lado si tú no le avisaste antes, aunque esa persona diga que va de tu parte.
Practiquen en casa con un "¿qué harías si...?". Lo que se practica sale solo cuando hay miedo.
Y pídele que siempre te cuente si alguien se le acercó, aunque no haya pasado nada.
Esto enséñaselo también a tu hijo. A los niños también les pasa.
Y sí funciona: en Estados Unidos, el Centro Nacional para Niños Desaparecidos y Explotados revisó miles de intentos de secuestro, y más de 8 de cada 10 niños que lograron escapar hicieron algo: se alejaron, corrieron, gritaron, patearon o se jalaron.
Lo que tu hija debe saberse de memoria
Para pedir ayuda en una tienda o por teléfono, necesita poder decir quién es y a quién llamar. UNICEF recomienda practicar hasta que se sepa de memoria:
- Su nombre completo y el nombre real de mamá o papá, no solo «mami» o «papi».
- La dirección completa de la casa; si viven en edificio, con piso y número de departamento.
- Tu celular y los datos de un contacto de emergencia: un familiar o un vecino.
Para los más chicos, escriban juntos esos datos en una hoja y péguenla en un lugar a la vista, como el refrigerador.
Cuatro acuerdos para todos los días
Para que niñas, niños y adolescentes no sean víctimas de la delincuencia, la Comisión Nacional de Búsqueda recomienda:
- Conoce a sus amigas y amigos.
- Enséñale a no compartir información personal.
- Supervisa con quién tiene contacto por internet.
- Procura que te tenga la confianza de contarte sus problemas.
Si un día no llega y no la encuentras
No esperes. En México ninguna autoridad puede pedirte que dejes pasar cierto tiempo, sea el que sea, para buscar a una niña, un niño o un adolescente: el protocolo nacional de búsqueda ordena empezar sin demora.
Llama al 911 y acude a la fiscalía o a la comisión de búsqueda de tu estado. Te van a pedir lo que lleva la ficha de búsqueda:
- Una fotografía suya; procura traer siempre una reciente en el celular.
- La ropa que vestía ese día.
- Sus señas particulares: lunares, cicatrices, perforaciones.
- El último lugar donde estuvo y la última persona con la que se le vio.
La Alerta AMBER se activa como complemento de esa búsqueda, sin trámites que la retrasen.
