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Salud y cuerpo

Doctores lograron congelar un tumor con una aguja

Elaborado por Dr. José Rubio Soto
Doctores lograron congelar un tumor con una aguja

¿Sabías que ahora pueden congelar un tumor cancerígeno hasta los 180 grados bajo cero y matarlo sin tocar lo sano de alrededor? Sí, con hielo. Hoy te voy a explicar paso a paso cómo lo hacen, porque esto está cambiando la forma de tratar el cáncer.

Esto está pasando en Australia, en el Hospital Liverpool, en la ciudad de Sídney. Es el primer hospital del país en hacer este procedimiento de esta manera, y te lo explico bien sencillo.

Antes, para quitar un tumor pegado a la columna o cerca de los nervios, había que abrir al paciente, a veces ponerle tornillos y dejarlo semanas recuperándose. Y en zonas tan delicadas, operar es un riesgo enorme.

Ahora le dan la vuelta a todo eso. Primero, usan una máquina de resonancia, que es como un escáner que les muestra el interior del cuerpo en tiempo real. Con esa imagen como guía, meten una aguja muy delgadita, por un piquete chiquito en la piel, y la llevan con precisión de milímetros justo hasta el tumor.

Aquí viene lo impresionante. Por esa misma aguja sueltan un gas que baja la temperatura a 180 grados bajo cero. El tumor se empieza a congelar, y en la pantalla los doctores ven cómo se forma una bola de hielo encima de él, en vivo. Ese frío tan extremo hace que las células malas se revienten por dentro y mueran… pero lo sano de alrededor queda casi intacto, porque pueden controlar exactamente hasta dónde llega el hielo.

Lo mejor es que no hay cirugía grande, solo ese piquetito. Muchos pacientes se van a su casa el mismo día.

Esto destruye el tumor y quita el dolor, Y esta misma técnica ya se está usando también para tumores de hígado y de riñón.

Esto apenas comienza.

Qué es la crioablación y dónde ya se usa

No es un experimento aislado: la crioablación lleva años usándose y forma parte de las opciones de tratamiento en varios tipos de tumores. Se emplea sobre todo en riñón, hígado, pulmón, hueso, mama y algunos tumores de próstata, y también con fines paliativos, para quitar el dolor de metástasis en hueso. Pertenece a la familia de las «ablaciones percutáneas», junto con la radiofrecuencia y las microondas, que hacen lo mismo con calor en lugar de frío.

Sus ventajas y sus límites

  • A favor: se hace por un piquete, con sedación o anestesia local, la recuperación es de días y no de semanas, y se puede repetir si hace falta.
  • A favor: el médico ve la «bola de hielo» en tiempo real, lo que permite proteger estructuras delicadas cercanas.
  • Límite: no sirve para todos los tumores. Depende del tamaño, la ubicación, el tipo y si hay enfermedad en otras partes del cuerpo.
  • Límite: no sustituye a la cirugía, la quimioterapia, la radioterapia ni la inmunoterapia; muchas veces se combina con ellas.
  • Riesgos: sangrado, lesión de estructuras vecinas o infección. Son poco frecuentes, pero existen.

Cómo saber si aplica a tu caso

  1. Pregúntale a tu oncólogo directamente si tu tumor es candidato a alguna técnica de ablación, y por qué sí o por qué no.
  2. Pide una segunda opinión en un centro oncológico grande: en México, institutos nacionales y hospitales de alta especialidad tienen radiología intervencionista.
  3. Pregunta cuántos procedimientos así hacen al año en ese lugar. En estas técnicas, la experiencia del equipo pesa mucho.
  4. Confirma la cobertura: si es en el sector público, qué trámite lleva; si es privado, el costo total, no solo el del procedimiento.

Y una advertencia necesaria

Cada vez que una técnica se vuelve noticia, aparecen clínicas que ofrecen «lo mismo» sin respaldo. Desconfía de quien prometa curar cualquier cáncer con un solo método, de quien pida pagar todo por adelantado en el extranjero y de quien te pida abandonar tu tratamiento actual. Una opción real de tratamiento siempre se puede consultar con tu oncólogo y aparece en las guías clínicas.

Fuentes: Sociedad Americana contra el Cáncer — ablación tumoral; Sociedad de Radiología Intervencionista (SIR); guías clínicas de manejo de tumores renales y hepáticos.