Dile a tu hija que esta es la nueva prueba de amor. Aunque él se enoje.
Especialistas alertan que los jóvenes se están cuidando menos. Antes, la prueba de amor era que ella aceptara tener relaciones; hoy la verdadera prueba de amor es que él se haga estudios antes de tocarla.
Soy doctora y esto es lo que le recomiendo a cualquier pareja: antes de tener relaciones, los dos se hacen estudios de infecciones de transmisión sexual, como VIH, sífilis, clamidia y gonorrea. Pueden ir juntos, y en muchos centros de salud las pruebas de VIH y sífilis son gratuitas.
¿Por qué los dos? Porque muchas de estas infecciones no dan ninguna molestia. Una persona puede tenerlas por meses, contagiarlas sin saberlo y sentirse perfectamente bien. Por eso “yo estoy sano” no basta: la única forma de saberlo es con un estudio. Y no es exagerar: en México, los casos de sífilis se triplicaron en 10 años.
Si él se enoja, se ofende o dice que no confías en él, ahí ya tienes tu respuesta. Quien te quiere no se ofende porque te cuides; se cuida contigo. Y el estudio también lo protege a él.
Un estudio no lo es todo. Algunas infecciones tardan semanas en aparecer en las pruebas, y para otras, como el virus del papiloma en hombres, no hay un estudio de rutina. Por eso, aunque los dos salgan bien, el condón sigue siendo parte del cuidado.
Y si tienes hijos varones, enséñales lo mismo: pedir el estudio y hacérselo también es una forma de respeto.
Esa es la prueba de amor que sí vale la pena.
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Señales para ir a consulta cuanto antes
Aunque muchas veces no hay molestias, si tu hija o tu hijo notan algo de esto, deben ir con su médico y no esperar a que se quite solo:
- Secreción rara del pene o de la vagina.
- Llagas, ampollas o verrugas en los genitales, la boca o alrededor de ella.
- Ganas frecuentes de orinar o ardor al hacerlo.
- Comezón y enrojecimiento en la zona genital.
- Olor vaginal fuera de lo normal.
- Comezón, dolor o sangrado en el ano.
- Dolor de vientre o fiebre.
En la sífilis hay que fijarse también en una llaga pequeña que no duele y en un sarpullido que no pica, muchas veces en manos y pies. Que la llaga desaparezca no quiere decir que la infección se fue: los síntomas pueden irse y volver. Además, esas llagas facilitan contagiarse o contagiar el VIH. Si se detecta a tiempo, la sífilis se cura con antibióticos.
Errores que ponen en riesgo
- Creer que el sexo oral o anal no cuenta. Estas infecciones se pasan por contacto vaginal, oral o anal.
- Pensar que solo hay riesgo si hay penetración. El herpes y el virus del papiloma se contagian piel con piel.
- Confiar en cualquier anticonceptivo. No todos protegen de infecciones. Los condones de látex o poliuretano, de hombre o de mujer, sí ayudan.
- Usar el condón "a veces". Hay que usarlo bien y en cada relación. Si alguno de los dos es alérgico al látex, existe el de poliuretano.
- Dejar pasar una molestia por pena. Sin tratamiento, algunas infecciones causan problemas de salud a largo plazo, que en las mujeres suelen ser más graves. Durante el embarazo o el parto, algunas pueden pasar al bebé y dañarlo.
Cómo platicarlo con tus hijos
- Busca un momento tranquilo, sin regaños. La idea es que te tengan confianza, no miedo.
- Explícales que no tener relaciones es una opción válida, y la forma más segura de evitar estas infecciones.
- Diles que, si deciden tenerlas, primero hablen con su pareja sobre cómo cuidarse y que los dos se hagan la prueba.
- Compárteles esta idea sencilla: si no pueden hablar de infecciones con su pareja, tal vez todavía no están listos para tener relaciones.
- Recuérdales que compartir agujas también contagia algunas de estas infecciones.
Una protección más: la vacuna
Contra el virus del papiloma humano existe una vacuna que se puede aplicar entre los 9 y los 26 años, tanto a mujeres como a hombres. Pregunta a su médico si tus hijos ya la tienen. En la consulta, el médico puede preguntar por su vida sexual para decidir qué estudios conviene hacer. Contestar con sinceridad ayuda a que la revisión sirva de verdad.
