El lugar más peligroso para una mujer no es el que imaginas. No es la calle oscura ni el camino de regreso a casa. Es la fiesta donde está rodeada de sus amigos y amigas. Porque ahí es donde se siente segura, ahí es donde baja la guardia, y ahí es exactamente donde alguien que ya la estaba observando espera su momento. Por eso, antes de que tu hija vuelva a salir, enséñale estas tres reglas.
REGLA UNO: SENTIRSE SEGURA NO ES ESTAR SEGURA. Su bebida no se suelta ni un segundo, aunque esté entre conocidos.
REGLA DOS: NUNCA IR SOLA, NI AL BAÑO. Separarse del grupo, aunque sea un minuto, es el momento más vulnerable de la noche.
REGLA TRES: SI SE SIENTE RARA, AVISAR DE INMEDIATO. Un mareo o una confusión repentina no se esperan a ver si se pasan.
No se trata de meterle miedo. Se trata de enseñarle a protegerse.
La imagen fue creada con fines ilustrativos y no corresponde a una fotografía real.
Lo que hay que saber de las sustancias en la bebida
No siempre hay una pastilla de por medio: el alcohol es, de lejos, la sustancia más usada para vulnerar a alguien, muchas veces sirviendo tragos mucho más cargados de lo que parecen. Cuando sí se usan otras sustancias, casi ninguna cambia el sabor ni el color de forma evidente, y varias dejan de detectarse en la sangre en pocas horas. Por eso la prevención no es «probar si sabe raro», sino no perder de vista el vaso y no aceptar bebidas ya servidas por alguien más.
Señales de que algo va mal, en ella o en una amiga
- Se siente mareada, confundida o «demasiado borracha» para lo que tomó.
- Dificultad para hablar o para coordinar los movimientos, de aparición repentina.
- Somnolencia extrema, visión borrosa o lagunas de memoria.
- Náuseas, calor repentino o sensación de parálisis.
- Cualquiera de estas: sacarla del lugar, no dejarla sola ni un minuto y avisar a alguien de confianza.
Qué hacer en ese momento
- Llévala a un lugar seguro con gente conocida y no la dejes sola, aunque diga que ya está bien.
- Si pierde el conocimiento, llama al 911 y colócala de lado (posición de recuperación) para que no se ahogue si vomita. Nunca la acuestes boca arriba a «dormirla».
- No la lleves a manejar ni permitas que se vaya sola en un taxi o aplicación.
- Si hubo o se sospecha una agresión sexual: acude a un hospital lo antes posible, idealmente dentro de las primeras 72 horas, cuando todavía puede darse profilaxis contra VIH y anticoncepción de emergencia.
- Antes de ir, en lo posible: no bañarse, no cambiarse de ropa, no lavar nada y llevar la ropa en una bolsa de papel. Y aunque ya se haya bañado, la atención médica sigue siendo necesaria.
- La denuncia se puede presentar después: primero la salud. En México la atención médica de urgencia no puede condicionarse a denunciar.
Teléfonos que conviene tener guardados
- 911 — emergencias.
- Línea Mujeres / Instituto de las Mujeres de tu estado — orientación legal y psicológica gratuita.
- Fiscalía o Centro de Justicia para las Mujeres de tu ciudad, para denuncia y atención especializada.
- Y en casa: un acuerdo familiar de que puede llamar a cualquier hora, sin regaños ni preguntas hasta estar en casa. Muchos jóvenes no llaman por miedo al castigo, no por falta de miedo al peligro.
Y hablarlo también con los hijos varones
La otra mitad de la prevención casi nunca se enseña: que una persona que no puede sostenerse en pie no puede consentir, que insistir no es cortejar, y que si ven a alguien aprovechándose de una persona en ese estado, intervenir o pedir ayuda es su responsabilidad. Los programas de prevención que mejor funcionan son justamente los que forman testigos que actúan, no solo víctimas que se cuidan.
Fuentes: NOM-046-SSA2 (México) — atención médica a víctimas de violencia sexual; Organización Mundial de la Salud — atención a sobrevivientes; literatura sobre sumisión química.
